lunes, 26 de septiembre de 2016

El lienzo restaurado

imagen de internet


La conoció rota, con partes faltantes, sin color, sin brillo, el lienzo restante tenía cuarteaduras, cicatrices profundas, era inevitable no darse cuenta, necesitaba restaurarla, cuidarla, tratarla con delicadeza, con suavidad y amor. 
A pesar de saberla devaluada y difícil de arreglar, no dio la media vuelta, no retrocedió, ni se alejó, al contrario, avanzo con prisa hasta ella, le dio la mano, la beso dulcemente y le dijo al oído: No temas, yo no te haré daño, confía en mí, yo no te decepcionare, camina a mi lado, no alejes tu mano de la mía, yo haré con mi amor y mi paciencia que tu lienzo cobre vida de nuevo, que se vea brillante, orgulloso de lo que es y de lo que representa. 
Aprendió lentamente, aún hoy, sigue pasando por lapsos de temor, duda, pero sólo basta escucharlo para que ella pueda apaciguar su alma, para tranquilizarla y llenarla de paz. Nunca antes creyó encontrarlo en su vida, ya se había resignado, creo que podría decirse que se había abandonado por completo, pero como todo lo bello de este mundo, un día, lo conoció, pasó el día menos pensado, en el momento menos esperado.
Él ha aplicado toda su comprensión en ella, con delicadeza empezó a restaurar las profundas cuarteaduras, le aplicó una pintura que poco a poco iba cubriendo los surcos hasta dejarlos imperceptibles a la vista, borro los tatuajes que habían maltratado el exterior del lienzo, todo tan cuidadosamente, tomándose el tiempo necesario, sin prisa, dándole pausa a la aceptación. Colocó trozos de tela donde hacía falta, ocultando las grandes rasgaduras, uniéndolas sin bordos, usando un hilo invisible. Cambió la mirada que reflejaba un dejo de tristeza, le dio un toque de alegría, de felicidad, pinto sobre sus labios una linda sonrisa, sonrisa eterna porque logró que naciera en el corazón y saliera a través de su boca.
Llegó el día en que por fin pudo terminar de restaurar esa enigmática y misteriosa pintura, por fin, parecía como si recién la hubieran pintado, reflejaba a una mujer radiante, feliz, plena, derrochaba amor, amante de ella misma y de él, su restaurador, transmitía la paz que da el saberse equilibrada, el saberse amada, cuidada, valorada. 
Él se sentía feliz de haber logrado su meta, tan difícil tarea que se había echado a sus hombros, por fin habían terminado esas noches de insomnio pensando que pintura usar, que barniz, que tipo de tela o papel, por fin habían terminado esos enfados al no coincidir con lo que la mujer en el lienzo le reflejaba, al haber momentos en que no podía entender lo que esa pintura necesitaba en especial, por fin habían terminado los momentos de tristeza cuando sentía que no había manera de salvar el sentimiento del pintor original, pero esa tarde, después de tanto tiempo, lo había logrado, todo gracias a su visión tan única, a su perseverancia y sobre todo a el amor que había aprendido a sentir por la protagonista de su trabajo.
Pensó unos minutos en donde la colocaría, ya no podría venderla a algún coleccionista, o donarla a algún museo, ya eso era imposible, la había hecho suya y ya no podía vivir sin tenerla cerca, así que decidió ponerla en la pared frente a su sofá favorito, donde pasaba sus más interesantes y felices momentos, donde leía, donde disfrutaba una buena película, donde escuchaba la música que más le fascinaba, donde a partir de ese día, podría observar a la misteriosa mujer del cuadro, la que se había adentrado en su corazón, en su alma y en su vida. Así vivieron unidos, en una relación que para los demás no hubiera podido ser comprendida, pero que no hacía falta para la felicidad de ambos. Ella sonriéndole agradecida y amándolo en silencio, desde su lienzo, y él, disfrutándola a cada momento, escribiendo, dibujando, pintando, y aguardando con esperanza y felicidad cada noche el momento en que dormía, los únicos instantes donde podía realmente, vivirla, sentirla y amarla.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Ritual de amor

Camino hacia ti, sin dejar de mirarte me acerco suavemente
dibujo palabras con mis labios, las susurro, las canto
tu mirada se llena de deseo inmediato, me inhalas, me respiras
llego ante ti, entregada, sin límites, desnuda de ropa y de alma
mis labios corren a tu boca, se posan, tú los posees, los haces tuyos.

Mientras, resuena la sublime música, nos envuelve, nos inunda
somos los protagonistas de su melodía, la danzamos, la sentimos
seduce nuestros sentidos, nos volvemos parte de ella
la reescribimos en nuestra cama, con nuestro propio lenguaje
entonamos al unísono la última estrofa, el último acorde
y desfallecemos en el campo de flores, de tulipanes, de azucenas.

Nos baña la enigmática luna con su magnetismo mágico
nos cobija tiernamente mientras soñamos bajo sus sábanas
toma tu mano, la lleva a la mía, y se aleja cantando
nos deja en la oscuridad iluminada por el deseo
solos, tú y yo, inertes, unidos, amándonos. 

El Sol nos sorprende abrazados, nos descubre, nos delata
abro mis ojos y te cubro con mi amor, con mi mirada
sonríes con ternura, y cierras tus ojos de nuevo
me acurruco en tu pecho y sigo durmiendo a tu lado
sintiendo tu calor, tu piel, tu amor entero...

martes, 13 de septiembre de 2016

Respeto y Tolerancia; la diferencia

respeto


Empieza el día y una lluvia de matices la cubre, un cielo azul, con un Sol brillante, unas nubes blancas, o a veces grises, un arco iris dibujado por las manos de la naturaleza o a veces una tormenta hecha agua cae sobre la tierra. La sonrisa de tu hijo, o a veces el reclamo de un desayuno urgente, un "Te amo", un "nos vemos", Dios te bendiga, un "hasta luego", vecinos sacando la basura de sus casas, barriendo la acera, yendo a comprar víveres, saliendo a caminar o paseando a la mascota, personas que van manejando hacia su trabajo o yendo a dejar a los niños a las escuelas, abuelitas cocinando algo rico para su familia o leyendo algún libro dentro de un asilo.
Personas entrando a la iglesia para escuchar la misa del día, otras en un hospital cuidando a un familiar enfermo o siendo las que reciben los cuidados, personas en casa jugando con su gato, pintando acuarelas o escribiendo un mensaje lleno de amor para su esposa al otro lado del mundo. Gente bailando, haciendo el amor, besándose, abrazando a su pareja o a su hijo, personas velando llorosas a un ser querido, o festejando la llegada al mundo de un nuevo miembro en la familia, personas despidiendo a los amigos en un aeropuerto, o recibiendo gustosas con flores a alguien que retorna desde otro país.
Todo momento siendo diferente a cualquier otro momento, toda persona con una historia de vida, única y distinto a la de cualquier otro ser humano en la tierra, con sus propias alegrías, tristezas, preocupaciones, con su propia manera de ser, vistiendo diferente, con un color de piel diferente, con diferentes creencias religiosas y filosofía de vida, con distinta preferencia sexual a la nuestra, con una cultura y costumbres no iguales a de nuestro país, ciudad, etc.
Todos los seres humanos somos individuos con derecho a vivir libremente, de acuerdo a nuestra forma de pensar y creer, de acuerdo a nuestros valores personales y familiares, con el derecho a manifestar nuestra preferencia sexual sin miedo o vergüenza, esperando el respeto y la tolerancia de los demás, y siendo nosotros mismos respetuosos de los otros.
Nuestro enemigo no es el "diferente", no lo es el que mide muchos centímetros de estatura, o el que mide pocos centímetros, no es el que pesa muchos kilos o el que pesa pocos, no lo es el que tiene un color de piel diferente al nuestro, ni tampoco el que habla otro idioma, no lo es el que usa el lenguaje con señas o no puede escucharnos, no lo es el que usa bastones, o andadera para caminar, ni tampoco el que usa una silla de ruedas, no lo es el que pide dinero en la calle para comer, o el que quiere limpiar tu parabrisas para ganarse una moneda, no lo es el que trabaja duramente durante jornadas largas en un sembradío, ni tampoco es tu enemigo el que tiene una preferencia sexual diferente a la tuya, no lo es tampoco el que no puede ver y camina lentamente por la calle, ni tampoco es nuestro enemigo el anciano que repite una y otra vez la misma historia porque se le olvidan ya las cosas.
Salir a las calles a manifestarnos contra lo "diferente", me parece una perdida de fuerza y unión, porque la usamos para discriminar a otros, porque la usamos como división, en lugar de unirnos para cosas verdaderamente importantes y que en verdad nos afectan como sociedad y como seres humanos. Debemos unirnos para luchar contra verdaderas injusticias que suceden en el mundo, salir por millones a las calles para exigir que se cumplan nuestros derechos más fundamentales, para pedir que paren los que pisotean los derechos de los demás, los que abusan psicológica y físicamente de un ser inocente e indefenso, los que manipulan para lograr un beneficio personal, los que discriminan, los que corrompen, los que privan de la vida a otro ser humano, los que provocan guerras, los que encarecen medicinas, los que lucran con el hambre, los que pagan un sueldo de miseria, los que se enriquecen a costa de la vida de los demás. Para eso debemos unirnos y salir a las calles del mundo, por millones, demostrando que somos muchos los dolidos, los pisoteados, los que necesitamos y deseamos una vida llena de respeto y tolerancia, donde podamos trabajar y vivir honradamente, con tranquilidad y con paz.