lunes, 8 de abril de 2019

Mi dulce Manuel

Ya no más: buenos días, princesa. Ya no más: ¿hoy ya te dije que te quiero? Ya no más: Yo Te amo más. Ya no más: le envío un beso grande a mi esposa guapa. Ya no más: vamos a skype. Ya no más: eres una bichito, lo sabías?. Ya no más: estás como una cabra. Ya no más: te echo de menos. Ya no más: ¿qué haces para estar siempre tan guapa? Ya no más: lo dices y te quedas tan tranquila. Ya no más: ojala te hubiera conocido 10 años antes. Ya no más: bueno, ahora le pongo la serie preferida a mi esposita. Ya no más: ¿así está bien? Ya no más: jiji. Ya no más sonrisas juntos, ya no más reflejos en tus ojos, ya no más palabras de amor desde tus labios, ya no más besos, ya no más abrazos, ya no más paseos en tu coche, ya no más desayunos en el corte, ya no más recostarme en tu pecho, ya no más sueños, ya no más ilusiones, ya no más esperanzas, ya no más. Se acabó todo. Te fuiste. Me dejaste. Esa no era la promesa, recuerdas? La promesa era volvernos viejitos juntos, estar ya al final de nuestra vida en una residencia para viejitos, juntos, siempre juntos. Me dejaste desamparada, amor. Yo que voy a hacer sin ti, dime. Extrañarte, sólo extrañarte. Pensarte, sólo pensarte. Recordarte, sólo recordarte.

Fuiste lo más maravilloso que pasó a mi vida junto con mi hijo. Fuiste un hermoso regalo de Dios. Yo ya no tenía más ilusiones, ya estaba abandonada y llegaste tú, tomaste mi mano y me sacaste del hoyo donde me escondía. Tú me pintaste y dibujaste bella, deseable, hermosa, divertida, mimada, amante, cariñosa. Tú te esforzaste tanto en que yo me viera a través de tus ojos para que yo aprendiera a quererme, para que yo aprendiera a ver lo bonita que tú me veías, para que yo aprendiera también a ver mi propio corazón lleno de amor para dar, para que me diera cuenta que esconderme no era bueno, sino mostrándome, mostrándome orgullosa de lo que era, de cómo era, y con el tiempo lo aprendí, mi amor. Me mostré ante ti desnuda, desnuda de todo prejuicio, desnuda de miedos, desnuda de complejos, desnuda de amargura y me entregue por completo, fui tuya y siempre lo seguiré siendo.

Desde que nos conocimos fuimos inseparables. No había día que no compartiéramos por completo, por video llamadas, por llamadas, por mensajes, por fotos, estábamos juntos a toda hora. Sabíamos que teníamos que esperar para vivir juntos, cada uno tenía sus circunstancias de vida y así debía de ser, ese segundo viaje cancelado a una semana de ir, y todo por un papel que tenías que tramitar y que no habías podido ir por tu salud, tantas ganas de abrazarnos y nadie nos podía ayudar, sólo nos teníamos los dos, pero la esperanza nunca la perdimos, y ya tranquilos, planeamos qué podríamos hacer para lograrlo. Faltaba tan poco para reunirnos por segunda vez y sabíamos que sería para siempre, faltaba tan poco, mi cielo. Unos meses solamente para vivir juntos, para no separarnos nunca, para acompañarnos, para cuidarte, para apapacharte, para cocinarte de nuevo el rollo de carne que tanto te gustó, o las papas rellenas que comiste y cenaste porque te encantaron, para que me cocinaras los macarrones con atún que te quedaban deliciosos o el sándwich de jamón y queso que me encantaba, para tomar sidra en copas, para jugar cartas, para jugar monopolio y para que me siguieras enseñando a jugar ajedrez, para hacernos felices, para cumplir nuestros más lindos sueños, para hacerte reír sin parar, para amarte sin medida. 
A veces la vida es tan injusta. Se lleva a seres buenos, seres maravillosos, seres que deberían vivir muchísimo años junto a los que los aman. Pero no pasa así.

No te gustaba verme triste, y mucho menos que llorara, no puedo aún no hacerlo, mi amor. Quisiera ser más fuerte, tanto como siempre lo fuiste tú, tú que luchaste siempre ante la vida, que pasaste por cosas que muchos no hubiéramos podido, y que a pesar de todo, siempre sonreías. Siempre buscabas mi sonrisa y mi felicidad, siempre buscabas hacerme reír, siempre cuidando de mí hasta en momentos que yo no me daba ni cuenta, como me decías, siempre amándome hasta el final.
Tú eras mi complemento, mi hombre perfecto, mi poeta favorito, mi escritor soñado, mi pintor hermoso, mi músico ideal, mi vida entera, mi osito bello, mi amado esposo. Y ya no te tengo. Ya no te tengo a mi lado, pero sabes? siempre vivirás mientras yo viva, porque tú desde que te conocí, vives en mi corazón y ahí siempre te encontrare y recordare como la última vez que nos vimos en skype ese Lunes 1 de Abril de 2019: sonriéndome y diciéndome: Te amo

Gracias por haber existido en esta vida, gracias por haber aparecido en el mismo espacio y tiempo, gracias por haber escrito ese día en ese chat de grupo, gracias por responder amablemente a mi saludo, gracias por esa invitación a bailar, gracias por desvelarte junto a mí esa noche, gracias por no soltar mi mano desde esa noche y pedirme que fuera tu novia, gracias por ser siempre sincero, honesto conmigo, gracias por enseñarme a confiar, gracias por enseñarme a ser más feliz, gracias por pedirme que me casara contigo, gracias por ese mes a tu lado, el más feliz de mi vida. Gracias por tu apoyo incondicional, gracias por tu comprensión infinita y tu infinita paciencia, gracias por mostrarme durante 4 años, el hermoso ser humano que eras. Gracias por tanto, pero tanto amor.
Cuando llegue mi día, seré feliz de reunirme contigo para no separarnos nunca más. Te amo, mi dulce Manuel...




jueves, 4 de abril de 2019

Siempre juntos

Él está hecho de luz, de contrastes, de dulzura y amor
fue un regalo de Dios, del universo, del sol
siempre fue exigido de más, mucho más que a los demás
forjó su espíritu a caídas, a su fuerza y entereza
cicatrizando cada herida con altivez y gallardía.

Crecía con cada duda, con cada pregunta que se hacía
Buscaba la verdad de la vida, lo importante, lo esencial
buscaba también a su musa, la mujer que lo acompañaría
con su alma hecha de poemas se hizo poeta un día.
escribía a las musas, al amor, a la rebeldía
escribía a una estrella, a la mar, a la sal,
al viento, a la brisa y a la lejanía.

Conoció el deseo, la pasión, la ilusión, la amistad
la unión, la empatía, la nobleza, pero también el mal
conoció la mentira, la traición, el desamor, la soledad
el dolor, la furia, la impotencia, pero también el amar.

Soportaba al fuego que lo abrazaba, soportaba las espinas
los dragones furiosos que lo embestían cada día
el calor sofocante, las horribles pesadillas
lo embestían sin piedad, lo tiraban, lo desfallecían
terminaba fatigado, pero siempre le sonreía.

Aún así sin falta, cada mañana le escribía
era el pintor de sus sonrisas, ella amorosa le respondía
se preguntaban qué harían juntos
la música que escucharían, las películas, las series
los documentales, los cómicos, las charlas,
los debates, la polémica, las sonrisas,
las palabras amorosas y al final, la odiosa despedida.

Él es su primer amor, el primero que la ama, que la desea, que la mima
el primero en lograr que se sienta reina, esposa, amante, compañera,
cómplice, doncella obediente, minina sensual, valiosa, comprendida.
el primero que la cuida hasta de ella misma
el primero que se ganó su confianza, su fidelidad, su ternura,
su lealtad, su erotismo, su calidez, su corazón, su alma de niña.

Él como buen escritor, como buen poeta, 
como pintor, como todo artista
escribe la historia de amor
en el alma de ella, en su espalda desnuda
en sus entrañas, en su vida misma.
Dibuja sus tulipanes, sus colibríes, su cielo azul, 
las estrellas que más brillan.
Fabrica canciones alegres, le dedica poemas
que hablan de entrega, y ella lo admira.

Llega la noche de ella y él le regala una suave melodía
ella ya en cama la escucha, le encanta y un beso le envía
él la abraza y la besa, vigila su sueño, la cuida
el silencio prevalece hasta los primeros rayos del día
permanecen abrazados, acurrucados, 
escuchando el corazón del otro, su respirar
su perfume, su esencia, su cercanía...