martes, 29 de noviembre de 2016

Los sueños cumplidos

Los sueños nacen en pequeños pensamientos idealizados, siembran en el corazón la semilla de una meta por cumplir, de un deseo de llevar a la realidad lo que la mente pincela en trazos imaginarios, en diminutos bosquejos, con apenas unas cuantas notas musicales y apenas unos cuantos matices.

En el momento que una obra nace en la mente, a través de pensamientos, de la imaginación; vislumbrando mágicos momentos, como: el enigmático canto del océano, la belleza misteriosa de un árbol, la hermosura del vuelo de un ave, la ternura en la sonrisa de un niño; y se plasma en un lienzo, en una hoja desnuda, en un pentagrama, en una fotografía; empiezan a fabricarse los sueños, comienza su vida, se hace realidad y se vuelve eterna.

Algunas veces pensamos que unos sueños son imposibles o muy poco probable que se lleven a la realidad, viven en el interior más secreto de nuestro ser, alimentándose de la fantasía, de la ilusión, de la esperanza, de la fe, creyendo que vivirá por siempre en las sombras, pero un día, sin esperar nada, hay un milagro, se confabulan múltiples factores y se hace posible su realización.

Un día te sientes diferente, tu cuerpo empieza a cambiar, sensaciones nuevas en tu interior, movimientos milagrosos que pintan la lluvia en tu mirada, y te das cuenta que tendrás un hijo. El sueño deja de serlo para después de unos meses, hacerse realidad, una bella realidad que te hará sentir hermosamente plena, un precioso sueño cumplido, el más maravilloso de todos.

Un día haciendo todo lo contrario a tu rutina, conoces a alguien, percibes la belleza de su alma, tienes la sensación de caminar hacia su voz, hacia su presencia, es incontenible, es irracional, y no sabes en ese momento el por qué de la necesidad de acercarte y conocer más de esa figura desdibujada y brumosa, buscando delinear su contorno y llenarte la mirada de su forma de ser, de pensar y de sentir, logrando al final del día, volverse inseparables, embonando cada pieza perfectamente, y descubriendo que otro hermoso sueño se ha cumplido, uno que creías moriría irremediablemente, pero que renacerá con más fuerza al recibir de parte de ese ser, una ráfaga del cálido aliento del amor y al palpar con tu mano, la dulzura que existe en su corazón.

Así, pequeños o grandes sueños se van cumpliendo y haciendo realidad, llenando de luz los momentos de nuestra vida.
Cuando un libro nace, cuando un poema nace, cuando una melodía nace, cuando significativos logros llegan, cuando sientes la armonía a pesar de todo y de todos; de las circunstancias, del lugar que te tocó vivir, y sonríes feliz, cuando encuentras al amor de tu vida, cuando ayudas a los demás y una gran alegría interior nace, cuando te acercas a Dios y la paz en tu corazón crece, cuando formas parte de un grupo que ayuda a que alguien viva mejor, que alguien obtenga justicia, que un lugar deje de dañarse, que en un lugar termine la guerra, que en alguna parte del mundo los niños puedan recibir el bien que otros les han negado; se dice que tus sueños se han cumplido, que tus sueños dejaron de serlo para convertirse en una realidad que te produce más felicidad que la más utópica imaginaria fantasía. Y no importará cuánto tiempo tarde en cumplirse un sueño, la espera habrá valido la pena desde el primer instante en que comiences a acariciar su realidad.

sábado, 15 de octubre de 2016

Estar en casa

sol y luna

La luz y brillo de las estrellas la iluminaban aún más que su propio resplandor, nacía gloriosa, majestuosa, entera, ruborizada, acariciada al mismo tiempo por los últimos momentos de su amado que cansado iba pronto, ya a descansar. Pocos eran los instantes que compartían, a veces no lograban alcanzarse, a veces la tormenta llegaba y no podían ni siquiera verse de lejos, esas veces que eran las menos, la pasaban tristes, se añoraban y echaban mucho de menos, pero sólo se permitían un poco de tristeza porque enseguida vislumbraban un pronto reencuentro y la sonrisa y la felicidad renacía en sus miradas.
Ella, la Luna, soñaba en el día en que se unían por completo, pasaba muy pocas veces, pero el instante era tan mágico que le ayudaba a esperar el próximo encuentro, a veces la desesperaba la espera, esperar que llegara la mañana, esperar que el clima fuera idóneo, esperar, esperar, a veces se molestaba de todo, a veces se entristecía de más, a veces pensaba que él no deseaba verla y estar juntos, tanto como ella lo deseaba, a veces se sentía desilusionada, sin fuerza y sólo seguía esperando. Esperando y amando.

Él, el Sol, despertaba muy temprano cada día tan sólo para poder tener unos minutos y estar con ella, a veces luchaba contra la tormenta para abrirse paso entre la oscuridad y lograr tocarla antes que ella se apagara. Le hacía feliz poder hacerle sentir sus cálidas caricias a lo lejos, sabía que sonreía cada vez que él lo podía hacer, sabía que esperaba por él cada mañana, sabía lo importante que era para ella sentir su amor, y él disfrutaba verla sonreír, tanto que a veces despertaba un poco más temprano tan sólo para poder estar más tiempo juntos. Verla iluminarse, verla reír, era todo lo que él deseaba.
Él también soñaba con esos instantes en que se podía unir totalmente, los humanos le llamaban: eclipses, y para ellos, era: estar en casa, momentos que se hacían infinitos, únicos, totales, donde tenían un inicio predeterminado, pero donde el final, sólo ellos lo marcaban, sólo ellos tenían el poder de saber cuándo acababa, esa unión era donde retomaban fuerza para luchar contra adversidades, era donde se llenaban de la paciencia que necesitarían después, cuando se separaban, era donde se llenaban uno del otro para así poder percibirse a lo lejos, para poder recordarse, para poder reconocerse en el tiempo y el espacio, era donde fortalecían el amor que sentían, y que lograba que la espera doliera menos.

Así es el amor entre ellos, grande, especial, mágico, único, infinito. Y un día el eclipse durara para siempre, el estar en casa será eterno, y los días no volverán a ser totalmente, días y las noches, no volverán a ser completamente, noches.

lunes, 26 de septiembre de 2016

El lienzo restaurado

imagen de internet


La conoció rota, con partes faltantes, sin color, sin brillo, el lienzo restante tenía cuarteaduras, cicatrices profundas, era inevitable no darse cuenta, necesitaba restaurarla, cuidarla, tratarla con delicadeza, con suavidad y amor. 
A pesar de saberla devaluada y difícil de arreglar, no dio la media vuelta, no retrocedió, ni se alejó, al contrario, avanzo con prisa hasta ella, le dio la mano, la beso dulcemente y le dijo al oído: No temas, yo no te haré daño, confía en mí, yo no te decepcionare, camina a mi lado, no alejes tu mano de la mía, yo haré con mi amor y mi paciencia que tu lienzo cobre vida de nuevo, que se vea brillante, orgulloso de lo que es y de lo que representa. 
Aprendió lentamente, aún hoy, sigue pasando por lapsos de temor, duda, pero sólo basta escucharlo para que ella pueda apaciguar su alma, para tranquilizarla y llenarla de paz. Nunca antes creyó encontrarlo en su vida, ya se había resignado, creo que podría decirse que se había abandonado por completo, pero como todo lo bello de este mundo, un día, lo conoció, pasó el día menos pensado, en el momento menos esperado.
Él ha aplicado toda su comprensión en ella, con delicadeza empezó a restaurar las profundas cuarteaduras, le aplicó una pintura que poco a poco iba cubriendo los surcos hasta dejarlos imperceptibles a la vista, borro los tatuajes que habían maltratado el exterior del lienzo, todo tan cuidadosamente, tomándose el tiempo necesario, sin prisa, dándole pausa a la aceptación. Colocó trozos de tela donde hacía falta, ocultando las grandes rasgaduras, uniéndolas sin bordos, usando un hilo invisible. Cambió la mirada que reflejaba un dejo de tristeza, le dio un toque de alegría, de felicidad, pinto sobre sus labios una linda sonrisa, sonrisa eterna porque logró que naciera en el corazón y saliera a través de su boca.
Llegó el día en que por fin pudo terminar de restaurar esa enigmática y misteriosa pintura, por fin, parecía como si recién la hubieran pintado, reflejaba a una mujer radiante, feliz, plena, derrochaba amor, amante de ella misma y de él, su restaurador, transmitía la paz que da el saberse equilibrada, el saberse amada, cuidada, valorada. 
Él se sentía feliz de haber logrado su meta, tan difícil tarea que se había echado a sus hombros, por fin habían terminado esas noches de insomnio pensando que pintura usar, que barniz, que tipo de tela o papel, por fin habían terminado esos enfados al no coincidir con lo que la mujer en el lienzo le reflejaba, al haber momentos en que no podía entender lo que esa pintura necesitaba en especial, por fin habían terminado los momentos de tristeza cuando sentía que no había manera de salvar el sentimiento del pintor original, pero esa tarde, después de tanto tiempo, lo había logrado, todo gracias a su visión tan única, a su perseverancia y sobre todo a el amor que había aprendido a sentir por la protagonista de su trabajo.
Pensó unos minutos en donde la colocaría, ya no podría venderla a algún coleccionista, o donarla a algún museo, ya eso era imposible, la había hecho suya y ya no podía vivir sin tenerla cerca, así que decidió ponerla en la pared frente a su sofá favorito, donde pasaba sus más interesantes y felices momentos, donde leía, donde disfrutaba una buena película, donde escuchaba la música que más le fascinaba, donde a partir de ese día, podría observar a la misteriosa mujer del cuadro, la que se había adentrado en su corazón, en su alma y en su vida. Así vivieron unidos, en una relación que para los demás no hubiera podido ser comprendida, pero que no hacía falta para la felicidad de ambos. Ella sonriéndole agradecida y amándolo en silencio, desde su lienzo, y él, disfrutándola a cada momento, escribiendo, dibujando, pintando, y aguardando con esperanza y felicidad cada noche el momento en que dormía, los únicos instantes donde podía realmente, vivirla, sentirla y amarla.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Ritual de amor

Camino hacia ti, sin dejar de mirarte me acerco suavemente
dibujo palabras con mis labios, las susurro, las canto
tu mirada se llena de deseo inmediato, me inhalas, me respiras
llego ante ti, entregada, sin límites, desnuda de ropa y de alma
mis labios corren a tu boca, se posan, tú los posees, los haces tuyos.

Mientras, resuena la sublime música, nos envuelve, nos inunda
somos los protagonistas de su melodía, la danzamos, la sentimos
seduce nuestros sentidos, nos volvemos parte de ella
la reescribimos en nuestra cama, con nuestro propio lenguaje
entonamos al unísono la última estrofa, el último acorde
y desfallecemos en el campo de flores, de tulipanes, de azucenas.

Nos baña la enigmática luna con su magnetismo mágico
nos cobija tiernamente mientras soñamos bajo sus sábanas
toma tu mano, la lleva a la mía, y se aleja cantando
nos deja en la oscuridad iluminada por el deseo
solos, tú y yo, inertes, unidos, amándonos. 

El Sol nos sorprende abrazados, nos descubre, nos delata
abro mis ojos y te cubro con mi amor, con mi mirada
sonríes con ternura, y cierras tus ojos de nuevo
me acurruco en tu pecho y sigo durmiendo a tu lado
sintiendo tu calor, tu piel, tu amor entero...

martes, 13 de septiembre de 2016

Respeto y Tolerancia; la diferencia

respeto


Empieza el día y una lluvia de matices la cubre, un cielo azul, con un Sol brillante, unas nubes blancas, o a veces grises, un arco iris dibujado por las manos de la naturaleza o a veces una tormenta hecha agua cae sobre la tierra. La sonrisa de tu hijo, o a veces el reclamo de un desayuno urgente, un "Te amo", un "nos vemos", Dios te bendiga, un "hasta luego", vecinos sacando la basura de sus casas, barriendo la acera, yendo a comprar víveres, saliendo a caminar o paseando a la mascota, personas que van manejando hacia su trabajo o yendo a dejar a los niños a las escuelas, abuelitas cocinando algo rico para su familia o leyendo algún libro dentro de un asilo.
Personas entrando a la iglesia para escuchar la misa del día, otras en un hospital cuidando a un familiar enfermo o siendo las que reciben los cuidados, personas en casa jugando con su gato, pintando acuarelas o escribiendo un mensaje lleno de amor para su esposa al otro lado del mundo. Gente bailando, haciendo el amor, besándose, abrazando a su pareja o a su hijo, personas velando llorosas a un ser querido, o festejando la llegada al mundo de un nuevo miembro en la familia, personas despidiendo a los amigos en un aeropuerto, o recibiendo gustosas con flores a alguien que retorna desde otro país.
Todo momento siendo diferente a cualquier otro momento, toda persona con una historia de vida, única y distinto a la de cualquier otro ser humano en la tierra, con sus propias alegrías, tristezas, preocupaciones, con su propia manera de ser, vistiendo diferente, con un color de piel diferente, con diferentes creencias religiosas y filosofía de vida, con distinta preferencia sexual a la nuestra, con una cultura y costumbres no iguales a de nuestro país, ciudad, etc.
Todos los seres humanos somos individuos con derecho a vivir libremente, de acuerdo a nuestra forma de pensar y creer, de acuerdo a nuestros valores personales y familiares, con el derecho a manifestar nuestra preferencia sexual sin miedo o vergüenza, esperando el respeto y la tolerancia de los demás, y siendo nosotros mismos respetuosos de los otros.
Nuestro enemigo no es el "diferente", no lo es el que mide muchos centímetros de estatura, o el que mide pocos centímetros, no es el que pesa muchos kilos o el que pesa pocos, no lo es el que tiene un color de piel diferente al nuestro, ni tampoco el que habla otro idioma, no lo es el que usa el lenguaje con señas o no puede escucharnos, no lo es el que usa bastones, o andadera para caminar, ni tampoco el que usa una silla de ruedas, no lo es el que pide dinero en la calle para comer, o el que quiere limpiar tu parabrisas para ganarse una moneda, no lo es el que trabaja duramente durante jornadas largas en un sembradío, ni tampoco es tu enemigo el que tiene una preferencia sexual diferente a la tuya, no lo es tampoco el que no puede ver y camina lentamente por la calle, ni tampoco es nuestro enemigo el anciano que repite una y otra vez la misma historia porque se le olvidan ya las cosas.
Salir a las calles a manifestarnos contra lo "diferente", me parece una perdida de fuerza y unión, porque la usamos para discriminar a otros, porque la usamos como división, en lugar de unirnos para cosas verdaderamente importantes y que en verdad nos afectan como sociedad y como seres humanos. Debemos unirnos para luchar contra verdaderas injusticias que suceden en el mundo, salir por millones a las calles para exigir que se cumplan nuestros derechos más fundamentales, para pedir que paren los que pisotean los derechos de los demás, los que abusan psicológica y físicamente de un ser inocente e indefenso, los que manipulan para lograr un beneficio personal, los que discriminan, los que corrompen, los que privan de la vida a otro ser humano, los que provocan guerras, los que encarecen medicinas, los que lucran con el hambre, los que pagan un sueldo de miseria, los que se enriquecen a costa de la vida de los demás. Para eso debemos unirnos y salir a las calles del mundo, por millones, demostrando que somos muchos los dolidos, los pisoteados, los que necesitamos y deseamos una vida llena de respeto y tolerancia, donde podamos trabajar y vivir honradamente, con tranquilidad y con paz.

domingo, 21 de agosto de 2016

La ancianita de la amable sonrisa

Una mañana de hace ya muchos años decidí ir a un grupo de oración de la iglesia de San Juan Bosco. Estando sentada pude ver a una ancianita muy pequeña, menudita, como dirían acá, con un sentar encorvado, muy concentrada y alegre, me llamó la atención de múltiples formas: estaba en una banca sin personas a su lado, usaba un velo en su cabeza como muestra de respeto, oraba y cantaba con mucho entusiasmo, y sus manos, unas manos que demostraban los años de vida y de trabajo duro; deje de observarla y cerré mis ojos para comenzar a orar.
Al término del encuentro, las personas, que la mayoría era mujeres, se ponían a platicar un poco, platicaban de todo y de nada, y la ancianita sólo escuchaba y sonreía. Me acerque a ella y la saludé, le pregunté desde dónde venía y con una voz muy suave y con un tono muy bajo, me comenzó a platicar que vivía algo lejos de la iglesia, que tenía que tomar dos carros del transporte público y caminar -varias calles, cuadras o bloques, como le llaman en otros países- para llegar a la iglesia. Me compartía que aún así, con su caminar cansado y lento, con lo difícil que era pagar el pasaje del transporte, con la negatividad de parte de su esposo, ella ya tenía años yendo sin interrupciones a la oración ante el Santísimo.
Me dijo que ya tenía que irse y se despedía cuando le dije que yo la llevaría a su casa, me sonrió y me dio las gracias. En el camino a su casa me iba contando parte de su vida, de los hijos que olvidaban, de lo difícil que era el día a día.
Llegamos a su casa, la acompañé, pero no había casa, era sólo un humilde cuartito donde sólo había un mueble roto y viejo y una cama que compartía con su esposo. No alcance a ver nada más porque me invitó a tomar con ellos una taza de café y me dijo: venga acá enfrente donde cocinamos, enfrente era la calle, un vado que ellos usaban como cocina, donde tenían un anafre que alimentaban con leña, donde estaba una mesita de madera, dos sillas, y un mueble, todo a la intemperie, fue estrujante ver todo de lo que carecía y aún así, sólo alegría, amabilidad y sencillez brotaban de esa menudita mujer, tan rica en su humanidad, tan sabia y tanto que enseñar a todos los que nos quejamos por lo más mínimo. Me senté, tomé con ella el café, platicamos un poco y me despedí de ella con un abrazo y dejándole algo en su mano, un poco que pudiera ayudarla en su necesidad, pero no sin antes quedar en pasar la próxima semana, el día de la oración.
Así pasaron varios meses en los cuales compartí con ella un poco más, llegué a saludar a su esposo, pero siempre que la iba a dejar y me tomaba el cafecito con la ancianita, él se alejaba dejándonos solas. 
Así llegó la Navidad, época que para mí es muy hermosa. Recuerdo que la invité a pasar la noche buena en casa de mi mamá, y aceptó gustosa, pasé por ella por la tarde para irnos a misa y después nos fuimos con mi familia, donde hacíamos la tradición de acostar al niño Dios en el pesebre, rezar un rosario, arrullar al niño, cenar todos juntos, pegarle a la piñata, y recibir dulces, todo lo que cada año, en esa época, hacemos todos juntos, la ancianita la vi muy contenta, todos fueron muy amables con ella y siento que estuvo feliz y cómoda con nosotros. Al terminar la fiesta de noche buena, me la llevé a mi casa, donde durmió en una de las recámaras y al día siguiente, muy temprano se levantó, dobló la cobija en la cama y antes de que me pidiera que la llevara a su casa, desayunó con mi hijo y conmigo parte del recalentado de la noche anterior.
Muchos meses más pasaron y dejé de ir a ese grupo de oración, pero aún iba a visitar a la pequeña ancianita que había conocido ahí, aún platicaba con ella y a veces tomaba el café a su lado. Una de esas veces que fui a visitarla me dijeron que había ido a ver a un hijo que vivía fuera de la ciudad, que no sabían cuando regresaría. Ya no volví a saber de ella, no sé si se quedó a vivir con su hijo, no sé si regresó a su casita con su esposo, pero ya no volví a buscarla;  aún a veces la recuerdo, recuerdo su tierno rostro, sus manos ajadas por el duro trabajo y aparece la tristeza porque en el fondo de mi corazón siento que le quedé a deber muchísimo, siento que pude haber hecho más por ella, siento que todo lo que hice fue muy poco, que ella me dio millones de veces más a mí con su presencia en los días en que estuvo por momentos a mi lado, siento que sólo me di la vuelta y regresé a mi mundo, ese mundo donde mucho tiempo permanecí adormecida, solitaria, encerrada en mí misma, alejada de todos y alejando a todos. 

sábado, 6 de agosto de 2016

El niño en la playa

joaquin sorolla
                                                Obra: Saliendo del baño   Pintor: Joaquín Sorolla

 Era una mañana muy cálida, apenas salía el sol en la playa cuando el pequeño despertó, estaba solo, desconcertado, no sabía cómo había llegado ahí, no conocía el lugar, ni las personas que ya empezaban a correr por la orilla de la arena y que lo miraban de reojo con cierta curiosidad, pero sin detenerse a preguntarle si estaba bien.
Se limpio los ojos para ver mejor, se sentó un buen rato como sin saber qué hacer y comenzó a llorar, se sentía desolado, con mucho miedo, abandonado, triste.
Consuelo iba caminando por la playa como cada mañana lo hacía desde hace muchos años, contenta, sonriendo y saludando siempre a las personas que se encontraba durante su ejercicio matutino, pensó que sería un día como otro, rutinario, pero no, ese día fue diferente, lo vio llorando, por inercia siguió corriendo unos metros, cuando se detiene y da vuelta, camina hacía el pequeño y le pregunta: -- ¿Dónde están tus papás?. ¿Por qué lloras, pequeño?--
El niño la miraba asustado, no sabía que decir, él sólo deseaba estar con su mamá, al menos con la mujer que su memoria le traía a la mente en forma de imagen difuminada y que sentía sería la persona que lo podría amar y cuidar, pero a pesar de su miedo, se abrazó a Consuelo con fuerza, como aferrándose a la única persona que se había detenido a saber cómo estaba y cómo se sentía.
Consuelo lo tomó de la mano y caminaron hasta el auto de ella, le preguntó si tenía hambre y él dijo que sí, lo llevó a desayunar a un lugar cercano y observó como el pequeño devorada todo lo que le habían servido, le preguntó cómo se llamaba su mamá, su papá, dónde vivía, pero él no recordaba nada, a ella le enterneció la fragilidad de ese niño de ojos de mar y sonrisa llena de Sol. Pensó en llevarlo a la policía, pero conociendo como se manejaba el sistema, declinó de hacerlo y mejor se encaminó junto a él a su casa, su casa que había comprado con muchísimo esfuerzo no hace muchos años a la orilla de ese mar que amaba, llegaron y se la mostró al niño, que dijo llamarse: Diego, es lo único que recordó.
Ella que se dedicaba a pintar y a esculpir,  conocía a bastantes personas que imaginaba podían ayudarla a encontrar a la familia de Diego, pensó que en unos días, seguramente daría con el paradero de la familia del pequeño y también imaginaba que descubriría el misterio que estaba detrás de ese niño, solo, en una playa y sin poder recordar más que su nombre.
Así pasaron los días, donde nadie parecía saber nada de ese niño, nadie, pero durante ese tiempo, ella se iba encariñando más y más con Diego, y él no se diga, le decía, mamá y le pedía que ya no siguiera buscando a su familia, que él deseaba que no aparecieran, que ella era la única que deseaba como madre, que no quería que nadie los separara, ella al escucharlo, sólo sonreía y en el fondo de su corazón, deseaba lo mismo, deseaba que nadie los separara jamás.
Los años pasaron y Diego crecía en altura, y también en conocimientos y sentimientos, aprendió observando a Consuelo, a pintar, pintaba maravillosamente, se plasmaba en la pintura, en la belleza de imágenes que cobraban vida en su lienzo, amaba también escribir, poseía una sensibilidad enorme y se manifestaba en los hermosos poemas y cuentos que escribía, amaba la música, tocaba magistralmente el piano, se transformaba frente a él, parecía elevarse cuando interpretaba algunos de sus temas favoritos. Consuelo lo observaba orgullosa, feliz, y pidiendo al cielo, que nunca nadie pudiera romper ese bello corazón con tanto amor dentro.
Una tarde de Mayo, mientras Diego estaba en la playa, pintando una sublime atardecer, le llamó la atención una mujer que sentada observaba el dormir del Sol, era realmente bonita, dejó de pintar y la siguió mirando, ella se dio cuenta de ello y le sonrió, él supo en ese instante que ella sería la mujer con la que pasaría todo el resto de su vida y así fue.
Ellos se casaron meses después y compraron una casa a lado de la de Consuelo, él no quería estar lejos de su madre, a quien amaba profundamente, y aunque sólo los separaba un jardín, Consuelo nunca invadió la privacidad de su hijo, siempre respetó el espacio que como adulto, él merecía.
Nacieron los nietos, con ellos, nacieron también los cuidados de la abuela cuando era necesario, y a veces los pequeños pasaban las noches en casa de Consuelo, donde ella les enseñaba lo que del Arte, sabía, y donde ellos se dormían, escuchando de labios de la abuela, algún cuento, que ella misma creaba para ellos cada noche que dormían en sus brazos.
Consuelo nunca se había casado, nunca había encontrado el amor de pareja, nunca había sentido el amor de una mamá, pero desde que encontró a ese pequeño en la playa, había conocido el amor verdadero que sólo una  madre puede sentir por un hijo, y desde ese momento fue inmensamente feliz.
Un Verano en el cual su hijo había viajado junto con su familia para pasar unas semanas de vacaciones, ella se quedó en casa, no quiso acompañarlos, le dijo a su hijo que tenía una exposición que hacer, que era muy importante y que por esa única ocasión, ella no podría acompañarlos, pero la verdad es que no se había estado sintiendo bien, sabía que no sería buena compañía, que si se sentía peor, sus nietos dejarían de disfrutar de su viaje, así que prefirió permanecer en su pequeña casita, viendo y disfrutando de ese mar que tanto amaba.
Dos semanas después, llegaron Diego y su familia, felices  de tanto que habían disfrutado juntos en las vacaciones, pero extrañando mucho a Consuelo, así que lo primero que hicieron antes de entrar a su casa fue ir corriendo a casa de la abuela, gritaban eufóricos con regalos en las manos para ella, subieron hasta su recámara y se dieron cuenta que dormía, bueno, eso parecía, se veía tan hermosa y tranquila, tan en paz y sonriendo que sólo le dieron un beso y bajaron a contarle a su papá, cuando Diego los escuchó, sintió en su corazón que pasaba algo más, su mamá nunca tomaba siestas, ya que decía que dormir tanto sólo la alejaba de vivir y disfrutar cada segundo de la belleza que Dios, como un regalo, le ponía ante sus ojos, así que subió corriendo las escaleras y llegó hasta su madre y rompió a llorar al darse cuenta de lo que en realidad pasaba con ella.
Estaba aún desconsolado y llorando como no había pasado desde ese día en la playa en el cual su mamá lo había hallado, cuando se dio cuenta que había un lienzo en un caballete en la ventana donde su mamá le gustaba pintar, le llamó mucho la atención ya que él conocía toda su obra y ese cuadro se le hacía desconocido, camino hacía él pensando que quizá la distancia no había dejado oportunidad de reconocerlo, se dio cuenta que era el cuadro de una mujer con un niño en brazos, abrazándolo amorosa y tierna, cobijándolo con su chal, era su madre y él, en la playa, ella había plasmado en esa pintura ese primer encuentro donde unieron sus caminos, donde decidieron formar juntos una familia, esa sencilla mujer que hasta en su último suspiro pensaba en él, que le había entregado su vida, su amor y sus cuidados sin pedir nunca nada para ella, que le había enseñado todo lo que él sabía, que le había enseñado a vivir y a ser feliz,  no pudo contener la emoción y en su corazón empezaron a desfilar los recuerdos de esa tarde de Mayo,  ese hermoso momento, el momento en que volvió a nacer, en el momento que esa buena mujer lo hizo su hijo, el momento en que olvidó todo su doloroso pasado para poder aprender a ser feliz, el momento en que sus ojos llorosos vieron por primera vez el rostro que más amaría. 
Regresó junto a su madre, la abrazó y se acurrucó junto a ella como cuando era niño...

Los jardines que florecen

Hoy vi una película que me trajo tu imagen reflejada en el protagonista, y sonreí al recordarte, al pensarte y al lograr sentirte.
Nadie antes pudo llegar hasta donde tú has logrado tocar y cada vez te adentras más profundo en mí, tanto que no hay vuelta atrás, ya no se puede, es imposible.
Camino ya de tu mano, respiro tu aliento y palpo tu calidez en mi piel y mi ser, logro percibirte a mi lado, viendo la televisión, leyendo uno de los libros que me regalaste, escuchando algunos de los temas que me has dedicado, que me has enseñado a apreciar y a disfrutar.
Poco a poco he dejado de imaginar que sueño para darme cuenta que ya se ha llegado a una realidad, que sólo falta un pequeño paso para tocar el cielo con los dedos, permanecer ahí y seguir viviendo entre las nubes.
Mi último pensamiento vuela hacía ti como bellas mariposas en busca de su otra mitad, la flor; y al igual que ellas cuando se posan y descansan de su largo viaje, así me pasa contigo cuando escucho tu voz, tu cariño, tus cuidados y tu mirada, y por esos momentos me siento completa, complementada y plena.
Después, la despedida, que quizá para muchos suena a tristeza, pero para nosotros no significa eso, porque seguimos unidos en pensamiento, vivimos en el corazón del otro, nos alimentamos y nos hacemos más fuertes con cada latido que escuchamos en la morada que nos cobija.
Te has convertido en el motivo de mi poesía, mis intentos de plasmar en palabras, lo que florece dentro de mí, mis intentos de plasmar la belleza de los jardines que tu amor ha dibujado y tatuado en mi alma soñadora y enamorada. 
A veces algunas ortigas desean nacer entre tantas hermosas flores, pero nunca han logrado ensombrecer el maravilloso paisaje que pintas cada día, con cada momento e instante compartido a mi lado, con cada beso y caricia dados, con cada melodía y verso escuchado, con cada: me gustas, con cada: te quiero, con cada: te amo...

miércoles, 20 de julio de 2016

Gotas de lluvia

Nacen y caen a mi rostro de niña
me colman de deleite y candidez y enigma
surcan mis líneas, las dibujan y trazan
llegan a mi boca y surge la sonrisa.

Por qué siempre me llenan de dulzura
por qué siempre aparece la Mona Lisa
será que mi corazón nace en sus ríos
será que mi alma se hace pequeñita
justo donde nada la perturbaba
justo donde me sentía infinita.

Me cubren  de inmensa ternura
por esos segundos donde soy su vasija
desde el instante en que escucho que llegan
desde que cierro mis ojos y siento
hinchan mi pecho de emoción tardía
logran borrar por momentos todo
me inundan de paz, felicidad y alegría.

jueves, 30 de junio de 2016

Nuestra primera noche eterna

Hoy recordaba cómo nos conocimos, como fueron las primeras palabras, las primeras bromas, las primeras sonrisas, la primera noche eterna.
Justo hoy que tanto molestaba la lluvia, la tormenta eléctrica, los ruidos extraños e incesantes fuera de casa, la poca visión del próximo arco iris, justo hoy me dio por leer como comenzó nuestra historia.
Con cada letra leída, con cada frase, con cada oración, iba recordando qué fue lo que me hizo empezar a quererte, qué fue lo que hizo aparecer la magia, la esperanza, la ilusión, y qué fue lo que hizo hacernos inseparables desde esa noche llena de música, de baile, de ensueño, de reconocimiento, de deseo insaciable por saber más acerca del otro.
Con cada minuto que pasaba junto a ti, compartiéndote lo que miraba, sin pensarlo, sin saberlo y sin imaginarlo, la tormenta pasaba, cesaban los estruendos, la lluvia aminoraba, la calma comenzaba a nacer, tanto que al terminar de releer todo lo que hablamos esa primera noche, el anunciante del día brillante, floreció a lo lejos, pude observar todos sus maravillosos colores, y pude darme cuenta que el sol salía triunfante justo detrás de él.
Te sonreí, te dije emocionada cuánto te amaba, y tú me demostraste una vez más cuan inmenso es tu cariño por mí, cuanto te gusta complacerme, cuanto deseas hacerme feliz, cuanto me comprendes y cuanto anhelas, al igual que yo, estar juntos, para vivir al máximo nuestro amor, para cumplir nuestros sueños y unir nuestro destino.

jueves, 23 de junio de 2016

Oscuridad

Se hace más fuerte el dragón 
se alimenta de sus miedos
quema sus olvidados escritos
los hace ceniza y fuego
y los infinitos poemas de amor
morirán dentro de su corazón.

Quedando vacío, y solo
llena de lluvia sus soles
imagina como sería su vida
haciendo nacer cascadas
dibujando atardeceres
y sembrando girasoles.

Pero devora todo a su paso
implacable y soberbio
no deja ningún rastro
del mar, de los sonidos
de los lagos, de las lagunas
de los poemas, de las canciones
de las palabras, de las caricias
de las realidades, de los sueños.

 




 

miércoles, 22 de junio de 2016

Solamente tú

Te adentras muy despacio a mis pensamientos
buscando explorar mi efímera esencia
avanzas sigiloso y desnudo de alma
recorriendo sutilmente mi fortaleza.

Logras con amor abrir los mil candados
te adueñas inevitablemente de rincones y secretos
sonríes satisfecho al encontrarte reflejado
y percibes tu aroma en mi lienzo.

Borras palabras sin sentido, sobrantes
reescribes con tinta bellos versos en mi piel
siento como quedan tatuados eternamente
y contemplo tu feliz rostro como ayer.

Dame tu mano que me hace fuerte
dame tus besos para poder hablar
regálame tu abrazo eternamente
y dime que el sueño se hará realidad.


martes, 31 de mayo de 2016

Mientras llega

Tiempo pasado frente al mar en tranquilidad
seguir soñando con el atardecer ideal
caminando entre arena movediza
mirando el futuro a los ojos sin miedo, sin prisa
serenidad que da curiosidad y temor
podría ser antesala sin regreso ni retorno
o sólo el avance hacia un lugar mejor.
Nubes a lo lejos llenas de oscuridad y lluvia
¿cuánto tiempo tendrá que pasar
para que dejen avanzar al Sol?
Mientras llega la luz, jugare con las sombras
inventare cuentos románticos y bellos
danzare con el príncipe hecho de estrellas
escribiré poemas al suave viento
y dedicare mis suspiros a la luna.
Mi cuerpo nadara entre las aguas
mi pensamiento dibujara tu imagen
escuchare tu voz a mi lado
entonando mi tema consentido
tomare en el aire tu mano
y la estrechare a mi corazón casi dormido.
Te pensare y traeré aquí, conmigo
abrazaras mi esencia somnolienta
tocaras el alma sedienta
transformándola en laguna naciente
besaras mi alma en espera
contemplaras lo mucho que sueña
y te quedaras en silencio con ella.

viernes, 20 de mayo de 2016

Manuel

Él está hecho de naturaleza viviente, es un ciprés Moctezuma, con un tronco infinito, con una copa inmensa que regala sombra al que está cansado de tanto sol, con una raíz tan gigantesca y profunda, tan sólida, que ninguna tempestad podría siquiera moverlo de su lugar.
Él tiene una mirada que traspasa el alma, la desnuda, la acaricia, con una mirada que se adentra en los corazones y logra tocarlos, a veces con la ternura y dulzura de un niño, a veces con el fuego y calor de la más pura lava, sus ojos son transparentes, abren la puerta a su interior, no pone cerraduras, con mirarlo se puede leer su más intima poesía, su verdad y su historia de vida.

Él tiene la fortaleza del mar azul, es un gran océano lleno de vida, de ímpetu, fuerza y belleza, logra refrescar con sus olas a cualquier playa a donde llega, las nutre, alimenta y calma la sed. Su vitalidad es maravillosa, logra superar cada obstáculo que se le presenta, y lo hace con gallardía, con orgullo y altivez, y siempre vence cada reto por más difícil que sea.
Él tiene un corazón hecho del más bello canto que ha podido existir en el planeta, tan lleno de amor, tan dulce, sensible y entregado, los que logran tocarlo, se extasían de escuchar tan hermosa melodía, intentando abrazarla, palparla, pero pocos logran tener ese privilegio, y qué decir de la mujer que vive dentro de él, no puede haber alguien más feliz y dichosa que ella, sintiendo a diario ese cariño sin límite, ni fin, alimentándose de su perfecta calidez y suavidad.

Él tiene un alma hecha de la tranquilidad y hermosura de un atardecer en las montañas, con tonalidades multicolores, tenues, dignos de la más perfecta pintura de la naturaleza, un alma llena de paciencia, de paz, que cuando te acercas, logra desvanecer los miedos y la desesperanza, convirtiéndolos en lagos donde los pajarillos desearían posarse a descansar.
Él tiene una alegría continua, sonriendo para sí y regalando y dibujando sonrisas en los otros, con la más interesante platica acerca de todo y nada, con la generosidad de darse entre letras, imágenes y notas musicales, con la inspiración del más romántico poeta y al mismo tiempo con la rigidez del más aguerrido activista y protector de la vida, constructor de sueños y de ideas.   

Él tiene una pasión sin cuadraturas, sin bordes, ni limites, con una imaginación maravillosa y llena de colores, la cual plasma en las diferentes escenas que dirige y en los diferentes cuadros y acuarelas que dibuja y pinta, una pasión tan grande que se desborda en los infinitos textos y diálogos que transmite en sus palabras, que incendia las paredes y telas de las habitaciones azules que construye para su amada, donde habita con ella, donde la ama y se deja amar.
Él tiene un equilibrio inmaculado, pocas veces sacudido, siendo la mayor parte conciliador y pacificador, siendo calma y calmante, donde se puede llegar y tomar una siesta reparadora, donde el perdón y la comprensión son la base y sostén, donde la empatía es tal, que siente lo que él otro necesita y no repara en darlo. Siempre viviendo el momento, disfrutándolo, viendo lo mejor en los demás, dejando pasar lo que no le produce felicidad, y aferrándose a todo lo que puede hacerlo mejor hombre y ser humano.

Él se llama: Manuel, el hombre que Dios puso en mi camino, mi compañero, mi esposo, mi cómplice, mi mejor amigo, mi amor y amante, mi ideal de hombre, el que me ama como nunca nadie lo hizo, el que dibuja mis sonrisas más eternas, el que logra que cante como la más maravillosa soprano, el que me comprende a cada momento, el que conoce mis más profundos secretos, el que me abraza cuando las raíces de la ortiga desean sembrarse en mi interior y el que logra arrancarlas y sembrar tulipanes en su lugar, el hombre que me protege de todo, de todos, y hasta de mí misma, el que me tiene tomada de su mano y no me suelta ni cuando la tormenta se planta por momentos, el que espera por mí, paciente, sabiendo que un día la distancia se acabará, porque los que están destinados a estar juntos, siempre terminan por estarlo.

jueves, 19 de mayo de 2016

El lugar perfecto

La vida nos va presentando diferentes caminos por donde transitar, senderos hechos de tierra, veredas llenas de piedras, carreteras de arena suave, sendas llenas de hoyos o charcos de lodo, en fin, múltiples formas de llegar a un destino.

Todos los caminos nos regalan paisajes hermosos y luz brillante, pero también nos dan oscuridad y sombras, y la balanza al final se inclinará hacía la felicidad o la infelicidad.
 A veces al ir caminando, nos llama la atención alguna vía alterna, ya sea por su colorido, su música, sus letreros llamativos, y vamos a su encuentro.

Hay vías formadas de mar y sal, de espuma y olas, nos seduce su ritmo, su melodía, nos alegra su sol, su arena, la sensación en la piel, la calidez de sus aguas, la fuerza y el ímpetu de su llegada a la playa, nos recostamos frente al océano, o nos sumergimos en él, nos hace sentir vivos, embriagados de los rayos ardientes del faro inextinguible, disfrutamos del bullicio y de la euforia, pero llega la noche y todo cambia, la brisa fría nos paraliza, la penumbra nos hace sentir solos, vacíos, los sonidos que en el día nos producían felicidad, ahora nos producen miedo y temor, y sólo deseamos que amanezca para poder salir de esa excitante, pero desdibujado sendero y volver a donde estábamos antes de entrar en él.

Hay rutas formadas de tranquilas lagunas, de cánticos de bellas aves, de árboles que dan una sombra refrescante y eterna, de música en infinitos movimientos largos, con paisajes pintados al oleo, llenos de arco iris, atardeceres, lluvia de estrellas, auroras boreales, cielos azules con grandes nubes blancas, tan mágicas que nos invitan a echarnos sobre la hierba, cerrar los ojos y empezar a soñar, y así, día a día vivir el mismo escenario y vivir las mismas sensaciones, nada nos perturbara, ni cambiara, nada, pero a base de disfrutar por la eternidad del mismo tema musical, terminamos por añorar un poco al mar azul y su salvaje forma de hacernos sentir, así que un día, decidimos volver al punto inicial y esperar a vislumbrar alguna nueva travesía por donde avanzar.

Toda la existencia se entra una y otra vez en algunos de estos dos caminos, pero algunas ocasiones, algunas muy especiales y únicas, se nos abre una puerta inmensa, salida de la nada, hecha de la madera más fina y fuerte, y sin pensarlo, entramos sin titubear, porque es un regalo que sólo una vez se nos dará, sólo tendremos una oportunidad de vivirlo y gozarlo. El lugar a donde nos lleva esa puerta, es un lugar formado de un mar tan azul que resplandece, de un lago tan hermoso y tranquilo que no se le ve el fin, de un río de cálidas y vigorosas aguas, de arboles frutales y frondosos, que nos proporcionan un resguardo del sol más brillante y lleno de fuego, con las más majestuosas aves llenas de sinfónicas melodías con movimientos largos y maravillosos allegros, con algunas lluvias que nos endulzan la piel y el alma, y al llegar la noche, nos brinda la más perfecta luna llena, con un cielo lleno de estrellas que iluminan las penumbras, con sonidos que arrullan corazones, con faroles donde te reflejas y que logran observar tu propia sonrisa y felicidad. Entonces, sólo entonces no desearas salir de ese bellísimo lugar, sabrás que es tu hogar, el lugar donde quieres vivir para siempre, el lugar donde sembrar la semilla de amor y alimentarte de sus frutos, el lugar que habías percibido sólo en tus más exquisitos sueños. Tu lugar, tu espacio, tu refugio.

Si un día logras ver a lo lejos esa puerta, corre hacía ella, no lo dudes, no mires lo que dejas atrás, sólo alégrate por poder entrar en ella, por poder vivir y permanecer por siempre en su interior, por poder disfrutar de sus paisajes y su color, de su música y sus letras. Sólo ahí serás completamente feliz, sólo ahí vivirás el verdadero amor, y serás totalmente libre, sólo ahí...

Lo que hace diferente un día

sol naciente

Cada mañana es diferente, nunca un día se repite, cada despertar produce nuevos sueños, nuevas ilusiones. Las sonrisas se dibujan o desdibujan, la calidez del sol te alimenta y alienta a sonreír. Un nuevo día, lleno de esperanza.
Mirar a través de la ventana y sentir el viento en tu rostro, sentir el olor a tierra mojada, un poco de brisa en tus labios y una sensación de plenitud en tu alma.
El corazón se traslada a diferentes lugares, saludas en la distancia a tus seres queridos, los abrazas y acaricias su esencia, los bendices y besas, los acompañas y te acompañan todo el tiempo. 
¿Qué será lo que hace diferente un día? Será la actitud que ponemos ante la vida, la positividad y ánimos de hacer las cosas bien y disfrutar los momentos regalados, sí, creo que eso marca la diferencia.
A veces un contratiempo, algo que no sucede como deseamos, y se dispara el cambio de ánimo, y empezamos la mañana con una actitud negativa, nada nos parece bien, nada nos produce alegría, dejamos de sonreír y perdemos instantes con los demás, dejamos de percibir los detalles de amor diario, ya no miras un arco iris con el asombro de un niño, ni un bello atardecer te maravilla, ni las cálidas aguas de la laguna, ni su camino de estrellas te hacen escribir poesía, ni el canto del avecilla matutina te hace cerrar los ojos y suspirar ante la belleza de su melodía, nada te parece hermoso, nada.
Y otros días todo es diferente, todo sale como deseabas, te sientes el centro del universo, con el amor rodeándote por completo, sonríes por todo y por nada, buscas lo bello de tu entorno, lo encuentras en cada lugar y persona, todo te hace feliz, nada te perturba, te sientes amada, te das cuenta que está lloviendo, disfrutas lo que amas, sentir el agua en tu rostro, percibir los sonidos que se te regalan, la sinfonía del ave aparece, logras sentirla en tu alma, acompañas la danza de las olas, y entras en ellas y juegas como niña, construyes castillos de arena, imaginando historias infinitas, percibe el canto del mar, te dejas seducir por su ritmo, escuchas sus maravillosas historias, todas hechas de espuma y agua.
Es esencial el darnos el absoluto poder sobre nuestra felicidad o tristeza, porque somos los dadores de nuestro ser, somos los que alimentamos nuestros propios ángeles o demonios, los que hacemos grandes a unos u otros, tenemos la decisión total de cómo será nuestro día, tenemos en nuestras manos la alegría de vivir y gozar todo lo que se nos presentara, o de dejarlo pasar y desperdiciarlo. Los demás, sólo nos acompañan con sus propias alegrías o tristezas o temores, y a veces nos nutrimos de ellos o ellos de nosotros, es un acompañamiento que nos ayuda y hace más ligera la carga natural de las adversidades, pero sólo nosotros podemos completar el crucigrama, sólo nosotros tenemos la contraseña, sólo nosotros podemos destruir al dragón de fuego que se alimenta de los miedos, la inseguridad, la tristeza y el enojo, sólo nosotros, y sólo nosotros podemos decidir si el día será lleno de luz, de felicidad, de canto y de poesía.

El inmenso amor del poeta

Esta noche regresó el amado poeta
una sola mirada suya calmo la tempestad
cubrió de calidez el hielo del mar
llenó de paz el alma del lobo
y de tranquilidad su corazón voraz.
Las estrellas caían mientras tanto
deseaban vestirlos con su luz brillante
deseaban que resplandecieran juntos
y así vivir por siempre en la piel de ambos
tocar y sentir el amor inmenso
y volverse fuego entre caricias de ellos.
Sonrió de nuevo la doncella alada
dibujó el poeta sonrisas puras
el poder que sobre ella tiene
lo da su ternura, su dulzura, suyas
y lo efímero de la tormenta airada
terminó en abrazos y besos candentes
que recuerdan los grandes amores
que la historia nos muestra a veces.
El sol salió antes de tiempo
se encontró con la luna esta noche
era visible sus ganas de verlos
disipando las brumas y penumbras
y dibujando de nuevo los girasoles.
Poeta cuán grande es tu amor por ella
cuán inmenso es el amor de ella por ti
los sueños soñados despiertos
muy pronto los vivirán en Madrid
Y juntos, muy juntos un día
dormirán abrazados al fin.


martes, 17 de mayo de 2016

Noche sin estrellas

Palabras escritas con mayúsculas
nacidas del color del fuego
deseos de imponer el orden
sin limite de entonación y ritmo

Preguntas nacidas del miedo
sin respuesta, ni explicación
hartazgo del mismo discurso
silencio sin consideración

Dónde llevara ese camino
que ha surgido a un lado
será el camino correcto
o sólo un espejismo falso

Cuanta oscuridad produce
la noche sin luna y estrellas
apaga las voces amadas
sin esperanza y sin huellas

La hermosa laguna se pierde 
no se vislumbran sus aguas
no se puede reflejar la niña
ni el agua que en ella derrama

El mar tampoco ha cantado
ni las olas llegan a la playa
la arena se ha quedado seca
nadie se acerca a sembrarla

El río avanza lento y silencioso
por los caminos del alba
las plantas que de él se alimentan
corrian y no lo alcanzaban

El sol tiene miedo de asomarse
teme molestar la penumbra
desea tan sólo abrazarla
y penetrar su dura armadura

La dulce lluvia toma ventaja
decide nacer presurosa
logra tocar su rostro cansado
y hacerla sentir como diosa

La tierra mojada emana
su perfume de esencia de barro
le llegan recuerdos felices
y logra sonreír como antaño

Mañana será otro día
la noche no durará para siempre
la luz se percibirá en el horizonte
y la ilusión renacerá paciente

Los sueños son tan inmensos
nunca antes había soñado tanto
y aunque los ve tan lejanos
su corazón desea alcanzarlos

El silencio del poeta

Dónde estás poeta querido?
deseo que me leas tus letras
deseo vivir tu bella sinfonía
y sonreír de alegría mutua.

Silencio que derrumba sus sueños
silencio que siembran las dudas
silencio que lastima el alma
que hace llover e inundar la tierra

Qué no existe la música?
Acaso se han perdido las partituras?
quizá sólo se encuentren dormidas
a la espera de ser tocadas y sentidas

No ha pintado el magnífico artista
este día no ha tenido las ganas
por qué se ha parado el reloj?
Por qué se le han roto las alas?

La pintura ha terminado
las notas se perdieron en la lejanía
no hay ruido ni sonido alguno
en su cueva de piedra y arcilla

El sol se esconde de su vista
no alcanza mirar en la penumbra 
es de noche en su interior
y en su alma, más todavía

Extraño su arte colorido y su melodía
sus canciones y sus poemas
su mirada llena de amor
y sus letras llenas de inspiración

Dónde estás poeta amado?
Deseo vislumbrarte, pues te he perdido
no logro palpar tu esencia
y sin ti los sueños desaparecen
entre brumas desfallecen
sin aliento, y sin vida


domingo, 1 de mayo de 2016

Nuestras almas

No se buscan,  no se pierden,
se encuentran, se reconocen, 
se dibujan, se trazan, 
se sienten, se estremecen, 
se identifican, se seducen, 
se prueban, se disfrutan, 
se palpan, se recuerdan, 
se sueñan, se besan, 
se abrazan, se funden, 
se despiden, se añoran, 
se viven, se reviven,
se beben, se saborean,
se alimentan, se nutren,
se viven, se aman,
se vuelven fuego y se consumen

Reescribiendo

Pensamiento silenciado, adormecido
palabras escondidas, inexistentes
sentimientos apagados, nulos
imágenes borradas, difuminadas
recuerdos imperceptibles, vacíos
calidez desaparecida en el tiempo,
enojo guardado, al acecho.
Rostros sin voz, en silencios
noches de miedo sin abrazos
instantes sin consuelo, ni presencia.
Fuiste nombre sin sentido
bienestar, materialismo,
acumulación de objetos,
llenando la vasija sin fin,
sin sonrisas, sin ternura,
sin amor, ni dulzura.

Cómo saciar esa sed acumulada
cómo se puede mirar a sus ojos
cómo tomarla de la mano
cómo hacerla sentir grande.
Creció rota, con partes faltantes,
con cuartiaduras y cicatrices,
con el alma pequeñita y frágil,
siendo rosa entre robles,
siendo laguna entre océanos.
Dónde estuviste en sus ayeres.
Por qué fuiste tan invisible.
Ya no se necesitan respuestas,
sólo vaciar el alma de inmundicias.
Ahora sólo se reconstruye,
intenta encontrar las piezas,
unir las que conserva intactas,
encontrar fuerza entre la luz,
y palabras en las hojas blancas.
Reescribiendo sus poemas, su poesía,
usando una prosa distinta,
recreando alegrías olvidadas,
pintando el cielo, el mar,
de azul vibrante, le da color y vida,
reescribe las tristes partituras, 
y compone una nueva melodía.


martes, 12 de abril de 2016

La lucha del guerrero

Y te veo frente a mí 
con esa mirada inquisitiva
lacerante, critica
victoriosa, altiva
dominante, vencedora.
La contraparte lo soy yo
en mis pensamientos magullados
en el latido cansado
y el mirar al suelo, a la tierra.
Cada día es fuerte la batalla
es difícil ganar a tan potente guerrero
tiene todas las armas posibles
conoce los puntos débiles
y sabe utilizar todo el lenguaje aprendido.
Enoja su mirada desdeñosa, 
su andar sin quebranto y sin mesura,
deseos de desdibujarla totalmente
de borrarla de golpe en la escritura,
mas es parte fundamental del cuadro
sin él, haría falta algo,
no existe la obra sin el lienzo,
ni el lienzo sin las pinturas,
ni las pinturas sin el pintor,
se complementan, se necesitan.
Quizá equilibrando las partes,
quizá dejando de escucharlo.
Mientras, aún estás frente a mí,
vencedor de mil batallas.
Pero qué obtienes?. Nada,
sólo sonríes por instantes,
crees ser indestructible,
pero al ganar, sólo pierdes, 
sólo escribes tu propio final.
Cuando aprendas a ser complemento,
a ser fuerza del reflejo, a fortalecerlo
crecerán tus brazos hacia al cielo
pintaras de colores tus hojas
aprenderás a gozar del paisaje,
de ese paisaje que mis ojos dibujan
que mis manos logran palpar
y que mis sentidos disfrutan.
Entonces siempre sera Primavera
siempre cantará el ave mañanera
siempre será de día
nunca habrá desierto en tu océano
dejara de existir el silencio,
brillara la música y las sonrisas
la brisa tocara tu piel
y caminaras sobre blancas nubes.
Fortalécete sabio guerrero,
busca muy dentro de ti,
siente de qué estás hecho,
tus alas desean abrirse al cielo
sabes volar, sólo que lo olvidas
toma la decisión de tu existir.
Renaces aprendido  y valorado
o morirás solitario, sin vida

miércoles, 6 de abril de 2016

Un maravilloso despertar

Despertó muy temprano por la mañana, cada día le costaba mucho dejar la cama y empezar las labores, le pesaban ya los años, había acumulado tiempo, experiencias, momentos, alegrías, tristezas, era feliz, en realidad lo había sido toda su vida, había conocido al amor verdadero, su hijo, y su alma gemela, su esposo, lo había encontrado sin buscarlo, cuando menos lo esperaba y cuando más lo necesitaba. Creo que desde el primer "hola", se hicieron inseparables, compartiendo todo, él doblegando su resistencia natural, ella entregándolo todo.
Tenían ya cinco años que se habían mudado a la residencia para ancianos, había sido una difícil decisión, amaban su hogar, sus platicas en soledad, sus dulces caricias traviesas, sus tardes de películas y documentales, escuchar juntos música, disfrutarla, él de repente sorprendiéndola, bailando, moviendo los brazos, el cuerpo, haciendo gestos, buscando y siempre encontrando la risa de ella, la risa que tanto amaba y que lo hacía sentirse más feliz cada día.

Se habían conocido hace ya muchísimos años, siendo maduros, tarde para algunos, para ellos, el tiempo perfecto para amarse y ser amados, para realizar juntos todos los sueños soñados con ojos despiertos y bastante más, les encantaba cocinar para el otro, amaban leer el mismo libro al mismo tiempo, compartir al otro lo que les producía la lectura, amaban tomar fotografías, revelarlas, editarlas, amaban salir de paseo, disfrutar los amaneceres, atardeceres y sentir el fresco viento sobre sus rostros, a veces iban a alguna linda cafetería y merendaban mientras él le platicaba alguna bella historia o le recitaba algún hermoso poema, luego se iban a casa, donde terminaban el día en el sofá de la sala, abrazados, diciéndose lo mucho que se querían, dándose suaves besos, para quedarse dormidos, sintiendo el respirar del otro, nada los perturbaba, ni nada les hacía falta, todo se había dado como en una exquisita melodía, suave, lento, firme, desde que se conocieron y hasta que pudieron estar totalmente unidos.

Cada mañana, ella le preparaba el desayuno cuando él aun dormía, le gustaba observarlo abrir los ojos aun adormilado, mientras ella se cambiaba y juntaba los ingredientes para deleitarlo con alguno de sus platillos favoritos, sabía que él estaría saboreándose desde antes de comerlos y que desde lejos le diría sin voz, "te amo", sabiendo que así le robaría la primera sonrisa del día, ella caminaría hasta él y le daría un beso, le diría al oído, _ También yo te amo, y tomándolo de la mano, lo conduciría al comedor y así empezaría la maravillosa aventura que siempre traía consigo cada instante compartido.
Era Viernes, y tenían planeado ir juntos a un lindo día de campo, a la orilla de un lago, tan inmenso que parecía mar, tan azul y tan cálidas sus aguas, les fascinaba ir ahí al menos una vez al mes, ese día, ella preparo una rica comida para degustarla por la tarde, un delicioso vino tinto, y fruta de la temporada, también llevaban las cámaras, los libros, y algo de música, aunque a veces se les olvidaba ponerla, ya que se quedaban embelesados con la melodía natural que siempre sonaba en el entorno, tan delicada y maravillosa, tanto o más que cualquiera de sus artistas consentidos del barroco, esa tarde fue aun más especial y sorprendente, empezó normal, como una de las tantas veces que habían estado ahí, pero existía en el ambiente algo diferente, por un momento los dos se quedaron en silencio, se vieron, luego levantaron la mirada como buscando algo, no imagenes, sino sonidos, un sonido que ellos reconocían apenas lo percibían, un sonido que los maravillaba cada vez que lograban escucharlo, cerraron los ojos, sonrieron levemente y al mismo tiempo los abrieron dirigiendo la vista al mismo lugar, un majestuoso árbol, con un tronco enorme que daba fe de los muchos años de existencia, con unas ramas gigantescas, que como brazos sin fin, se extendían hasta casi el infinito de sus ojos, tan verde y lleno de vida, testigo de múltiples escenas de amor, bajo sus alas brillantes y acogedoras. Ahí estaba ese pajarillo, tan humilde en su vestimenta, de un gris sin destellos, ni tornasoles, pequeño, tan pequeño que parecía desaparecer ante sus ojos, pero con un canto que parecía provenir del cielo, un canto que emocionaba el corazón, que lo enternecía y lograba estremecer.
Se recostaron en la manta para gozar de tal deleite, para gozar de tan sublime regalo, se abrazaron y así permanecieron hasta que ceso la sinfonía, después dormitaron un poco y volviendo a casa, platicaron de tan sorprendente espectáculo, tan inesperado en esa temporada del año, de lo mucho que tenían por agradecer, por tanta felicidad, por la vida.

Una noche que parecía tranquila, ella despertó sobresaltada por un mal sueño, deseo pararse de la cama e ir al baño a echarse agua en la cara, pero no pudo, tenía un dolor lacerante en la espalda que no la dejaba moverse, le despertó a él, sabía que había algo mal y asustada le pidió que llamara al hospital, pronto llegó una ambulancia y se la llevó, le hicieron estudios y el doctor les dijo que iba a tener que operar, que era urgente hacerlo, ellos se tomaron de la mano y le dijeron al medico que lo hiciera, muy temprano del día siguiente fue intervenida, siendo exitosa la operación y al cabo de cinco días, fue llevada a su casa donde continuó su rehabilitación, así paso un mes hasta que logró con la ayuda siempre de él, volver a la normalidad y realizar todo lo que ella estaba acostumbrada a hacer, pero esa difícil etapa fue decisiva para que dejaran su adorada casa y se fueran a vivir a la residencia otoñal, la cual, ya ellos sabían, que un día se mudarían.
Fueron momentos de todos los tonos azules, tenían que elegir llevarse consigo, sólo algunas pocas cosas de las muchas que les pertenecía y que los hacían ser más felices, pero había que hacerlo y así, un mediodía de un Sábado, ellos llegaron a ese lugar, los recibieron muy amablemente, sus compañeros eran también muy educados y sociables, los arroparon enseguida y los hicieron sentirse como en casa, pero aún así tardaron en adaptarse; y poder cambiar, todo lo que antes dibujaba sus sonrisas, por nuevas experiencias y sensaciones, les costó mucho trabajo y algunas lágrimas en ella, aunque la ternura de él, siempre terminaba por secarlas rápidamente.
Así pasó el tiempo en ese lugar, cada día se adaptaban más y sonreían lo suficiente para seguir siendo felices, tenían un horario de actividades, tenían un gran patio, con un pasto verde y hermoso, con una laguna al final de la propiedad donde podían sentarse y observar los atardeceres en silencio, tenían tardes de películas y música, platicaban con otros de sus vivencias, él les contaba chistes y todos terminaban riendo de las ocurrencias excepcionales de tan jovial señor, participaban de bailes invernales, de tardes de lotería, de interesantes conferencias, de viajes a otra ciudad, a museos, a parques y reservas ecológicas, pero al final, siempre terminaban añorando su libertad, esa sensación de volar por encima de las nubes, de transportarse por momentos hasta el infinito de las estrellas de una noche despejada, añoraban su hogar, su intimidad solitaria, su complicidad traviesa y sus despertares, sus te amo sin voz y los deliciosos almuerzos por ella cocinados. 

Él percibía una tristeza cada vez mayor en la mirada de ella, una sonrisa cada vez menos dibujada, un silencio cada vez mayor entre ambos, eso le dolía mucho, no podía permitir que aumentara y recordando la promesa que una vez le hizo, de hacerla feliz por siempre y de dibujar sus sonrisas eternamente, la tomó de la mano y le dijo: _ Hoy mismo nos regresamos a nuestra casa. Ella no sabía que decirle, y sólo sonrió como hace mucho no lo hacía, como hace mucho no recordaba y al verla, él supo que era lo mejor que podía hacer por esa mujer, la mujer que amaba y que lo amaba, se despidieron de todos, los demás viejitos les aplaudían al irse, quizá con la admiración de ver la valentía de dos ancianos enamorados de su amor y de la vida, quizá con cierto deseo escondido de ser ellos los que en ese momento veían partir, con la alegría pura que se siente al observar la felicidad en los otros.
Llegaron a su hogar, estaba algo empolvado, pero ahí estaban todos sus tesoros, intactos, esperándolos para recobrar la vida, para volver a tener un motivo para existir, tardaron unos días en que todo luciera como hace años, y cada noche terminaban agotados, por el esfuerzo y por la edad, pero alegres de disfrutarse mutuamente como antaño, de volver a reír de las ocurrencias del otro, de los paseos cada vez más esporádicos al lago del enorme árbol, felices de volver a compartir los desayunos, las miradas adormiladas, los besos furtivos, las tardes de película, abrazados en su sofá, de compartir el todo, de compartirlo de nuevo, todo.
 Así, pasaron unos años más de altas y bajas en la salud, de achaques, de dolencias, de doctores, medicinas, pero también de amor, sensaciones, emociones, ternura, pasión, disfrute, gozo, tranquilidad y paz, también de hacer realidad un viaje muchas veces soñado y planeado, viajando en góndola bajo la luz de las estrellas, con su música preferida y tomando una copa de vino, dándose dulces y cálidos besos y terminar dormidos en el más bello hotel de esa romántica ciudad.

Una mañana de Primavera, ella le pidió ir a su lago, si; ese que parecía mar de lo inmenso, su refugio, su lugar sagrado y privado, él la complació como siempre lo hacía, prepararon una canasta con ricos bocadillos y fruta y su vino tinto, el preferido de ambos, llegaron como al mediodía, pusieron la manta en el césped y se sentaron, observaban el lugar, tan hermoso como siempre, comieron, brindaron por su amor. Él comenzo a leer "Marianela", luego le leyó algunos cuentos, algunos poemas, y dejando al final lo mejor, uno de sus libros publicados, el favorito de ella, después se recostaron boca arriba, viendo al cielo azul que estaba lleno de blancas nubes, se tomaron de la mano, estaban relajándose cuando de repente, escucharon su maravilloso canto y sonrieron, ya no buscaron al ave que producía tan esplendoroso cantar, sólo cerraron sus ojos y se dejaron llevar por la sensación de la cadencia de las notas que provenían de ese humilde pajarillo, quedando dormidos, así estuvieron por mucho tiempo, abrieron los ojos, y despertaron, más vivos y felices que nunca, se dieron cuenta que su manta estaba en el suelo, llena de hojas rojas y doradas, símbolo de un grandioso Otoño. Él se asomó al lago, se miró, y se dio cuenta que había cambiado, ya no vio su rostro lleno de lineas surcadas profundamente, ni su cabello del color de la más pura nieve, ni vestía su ropa casual que especialmente había elegido para esa ocasión, ahora veía un señorial árbol de enorme tronco infinito, con brazos que no tenían fin, era él, y ahora vestía de hojas rojas y doradas, tenía una altura que lograba tocar las nubes y su cuerpo se mecía al vaivén del viento, pero y ella?, dónde estaba su amada esposa?. Comenzaba a buscarla cuando escuchó la más sublime y hermosa armonía, esa que amaban disfrutar juntos, y se dio cuenta que ahí estaba ella, posada en una de sus ramas, pequeñita, muy pequeñita, vestida con un humilde atuendo, hecho de plumas grises, era ella, su compañera, su eterna novia, se miraron, él le dijo sin voz: -- Te amo, ella comenzo a cantar, le cantaba, le cantaba una dulce sinfonía de amor que sólo él escuchaba.