lunes, 29 de marzo de 2021

Su amado y dulce Juan Pablo

 

  Era la tarde de un día hermoso y lluvioso cuando se dio cuenta que había recibido el más bello regalo de parte de Dios y que iba a transformar su vida para siempre. Iba a ser madre. 

Pasaron los meses en los cuales aumentaba la esperanza, la ilusión, donde empezaba a tejer sueños al rededor de ese pequeño ser que crecía en su interior. Pensaba todo el tiempo en él, en cómo sería, a quién se parecería, cómo sería su sonrisa, su voz, su mirada.

Una noche le habló y le dijo: Me llamo, Pablo. Al despertar se sintió aún más feliz, sabía que tendría un hijo varón y sabía que le llamaría: Pablo. A partir de ese día le hablaba a cada momento por su nombre. El día que tuvo visita con su doctora y ella le preguntó si quería saber qué tendría, ella solo le respondió: Ya lo sé, tendré un niño, la doctora la miró asombrada y solo le contestó: Así es.

Llegó el día de su nacimiento y todo fue felicidad al sentir cerca de su corazón y su rostro a ese pequeñito, tan delicado, tan hermoso y lleno de ternura, el bebé lloraba, pero al sentir latir el corazón de su mamá y su voz llena de ternura, calló.

Así pasaron los años, y ese hijo tan amado seguía creciendo, en altura, en valores, en calidez, en ternura, y en bondad. Le enseñó tantas cosas a su madre, tantas. Ella a su lado aprendió a amar, aprendió a saber expresar ese amor, aprendió a tener paciencia, aprendió a perdonar y a perdonarse.

Llegó la adolescencia y también llegó la rebeldía, las preguntas difíciles, los silencios, las dudas, pero en ese joven la balanza siempre se inclinaba hacía la bondad, hacía la verdad y el amor. 

Un día se dio cuenta que su madre tenía un enamorado que vivía a muy grande distancia, observaba como ella sonreía más, como volvía a ser feliz, como crecían en ella las ilusiones y las esperanzas, se dio cuenta que por primera vez ella estaba recibiendo el amor que merecía, se dio cuenta que por primera vez, ella era totalmente amada y por primera vez su corazón reconocía en ese otro ser a su otra mitad, esa que solo una vez en la vida se puede tener, esa que no todos tienen el privilegio de sentir.

La observó haciendo planes de una vida junto a ese buen hombre, pero guardando el tiempo necesario para que él madurara y terminara sus estudios, mientras pasaba esto, él mismo aprendió a querer a Manuel, aprendió a respetarlo y admirar la maravillosa alegría que siempre reflejaba a pesar de todas las circunstancias con las que él vivía, su gran fortaleza y su enorme amor a la vida.

Así pasaron varios años de felicidad hasta que una mañana de Abril, vio a su madre llorar inconsolablemente, la cual al verlo, se abrazó fuerte a él y lloró aun más dolida, diciéndole: Manuel ha muerto, él mismo sintió un fuerte dolor en el pecho y solo siguió abrazando y consolando a su mamá.

Tuvo que pasar bastante tiempo para poder saberla resignada, saberla feliz y agradecida por haberlo conocido, por haberlo vivido aunque hubieran sido solo algunos años de su vida, agradecida por haberlo amado y por haber sido amada por él. Todo el tiempo lo recuerda, pero ya no con dolor, sino con nostalgia, con alegría, ve sus fotos, sus videos, sus regalos, sus poemas, sus pinturas, el olor que plasmó en un libro que habla de esa pequeña ciudad donde fueron felices y que algunas noches, saca de la mesita que está a un lado de su cama solo para aspirar ese aroma que la transporta a los brazos de su amado.

Actualmente ella vive junto a su hijo, el cual se ha convertido en el más maravilloso joven que pudiera llegar a ser. El respeta y ama a su madre y se sabe amado, respetado y admirado por ella. Cada día comparten juntos gran parte del tiempo, sonríen divertidos por las ocurrencias de cada uno, a veces también tienen pequeñas discusiones por tonterías, pero rápidamente logran volver a la paz cuando uno de los dos ofrece disculpas. Ella observa feliz los pequeños y bellos gestos que se asoman en el carácter de su hijo y agradece en todo momento por las hermosas pinceladas que logra percibir en ese majestuoso lienzo en el que se está transformando. 

Ella se siente bendecida viendo como su hijo camina a convertirse en un buen hombre, de buenos sentimientos y buenos valores, ella le ha enseñado a respetar y valorar a todo ser, le ha enseñado que todo ser vale por igual, le ha enseñado a guiarse siempre por la verdad y la honestidad, por la humildad y sencillez. Ella pide a Dios que un día le conceda a su hijo conocer el verdadero amor, que llegue a su vida una buena mujer, una buena pareja a quien él ame y respete y quien a él ame y respete, también le pide a Dios le regale a su hijo, un buen amigo, una buena amiga, quien lo apoye en todo momento y a quien él apoye en todo momento y también le pide siempre a papá Dios que le conceda a ella, salud y vida hasta lograr ver encaminado en la vida a su hijo, hasta que lo vea completamente feliz, acompañado del amor de su vida. Le suplica a Dios que le permita vivir hasta ver esa realidad con sus ojos. 

Su hijo ha sido el primer amor de su vida, el amor más generoso, más desinteresado, el amor más lleno de entrega, el amor más verdadero, el amor sin un dejo de egoísmo, el amor que no espera nada a cambio, el amor que solo una madre puede sentir por su hijo. Ese hijo siempre ha sido el mayor orgullos en la vida de Fabiola, el tejedor de sus más grandes sonrisas, el pintor de sus más tiernas miradas, la tinta de sus más hermosos poemas, el dibujante de sus más asombrosos arco iris, el compañero de la mayor parte de su vida. 

Su Querido hijo. Su amado y dulce Juan Pablo...

lunes, 8 de abril de 2019

Mi dulce Manuel

Ya no más: buenos días, princesa. Ya no más: ¿hoy ya te dije que te quiero? Ya no más: Yo Te amo más. Ya no más: le envío un beso grande a mi esposa guapa. Ya no más: vamos a skype. Ya no más: eres una bichito, lo sabías?. Ya no más: estás como una cabra. Ya no más: te echo de menos. Ya no más: ¿qué haces para estar siempre tan guapa? Ya no más: lo dices y te quedas tan tranquila. Ya no más: ojala te hubiera conocido 10 años antes. Ya no más: bueno, ahora le pongo la serie preferida a mi esposita. Ya no más: ¿así está bien? Ya no más: jiji. Ya no más sonrisas juntos, ya no más reflejos en tus ojos, ya no más palabras de amor desde tus labios, ya no más besos, ya no más abrazos, ya no más paseos en tu coche, ya no más desayunos en el corte, ya no más recostarme en tu pecho, ya no más sueños, ya no más ilusiones, ya no más esperanzas, ya no más. Se acabó todo. Te fuiste. Me dejaste. Esa no era la promesa, recuerdas? La promesa era volvernos viejitos juntos, estar ya al final de nuestra vida en una residencia para viejitos, juntos, siempre juntos. Me dejaste desamparada, amor. Yo que voy a hacer sin ti, dime. Extrañarte, sólo extrañarte. Pensarte, sólo pensarte. Recordarte, sólo recordarte.

Fuiste lo más maravilloso que pasó a mi vida junto con mi hijo. Fuiste un hermoso regalo de Dios. Yo ya no tenía más ilusiones, ya estaba abandonada y llegaste tú, tomaste mi mano y me sacaste del hoyo donde me escondía. Tú me pintaste y dibujaste bella, deseable, hermosa, divertida, mimada, amante, cariñosa. Tú te esforzaste tanto en que yo me viera a través de tus ojos para que yo aprendiera a quererme, para que yo aprendiera a ver lo bonita que tú me veías, para que yo aprendiera también a ver mi propio corazón lleno de amor para dar, para que me diera cuenta que esconderme no era bueno, sino mostrándome, mostrándome orgullosa de lo que era, de cómo era, y con el tiempo lo aprendí, mi amor. Me mostré ante ti desnuda, desnuda de todo prejuicio, desnuda de miedos, desnuda de complejos, desnuda de amargura y me entregue por completo, fui tuya y siempre lo seguiré siendo.

Desde que nos conocimos fuimos inseparables. No había día que no compartiéramos por completo, por video llamadas, por llamadas, por mensajes, por fotos, estábamos juntos a toda hora. Sabíamos que teníamos que esperar para vivir juntos, cada uno tenía sus circunstancias de vida y así debía de ser, ese segundo viaje cancelado a una semana de ir, y todo por un papel que tenías que tramitar y que no habías podido ir por tu salud, tantas ganas de abrazarnos y nadie nos podía ayudar, sólo nos teníamos los dos, pero la esperanza nunca la perdimos, y ya tranquilos, planeamos qué podríamos hacer para lograrlo. Faltaba tan poco para reunirnos por segunda vez y sabíamos que sería para siempre, faltaba tan poco, mi cielo. Unos meses solamente para vivir juntos, para no separarnos nunca, para acompañarnos, para cuidarte, para apapacharte, para cocinarte de nuevo el rollo de carne que tanto te gustó, o las papas rellenas que comiste y cenaste porque te encantaron, para que me cocinaras los macarrones con atún que te quedaban deliciosos o el sándwich de jamón y queso que me encantaba, para tomar sidra en copas, para jugar cartas, para jugar monopolio y para que me siguieras enseñando a jugar ajedrez, para hacernos felices, para cumplir nuestros más lindos sueños, para hacerte reír sin parar, para amarte sin medida. 
A veces la vida es tan injusta. Se lleva a seres buenos, seres maravillosos, seres que deberían vivir muchísimo años junto a los que los aman. Pero no pasa así.

No te gustaba verme triste, y mucho menos que llorara, no puedo aún no hacerlo, mi amor. Quisiera ser más fuerte, tanto como siempre lo fuiste tú, tú que luchaste siempre ante la vida, que pasaste por cosas que muchos no hubiéramos podido, y que a pesar de todo, siempre sonreías. Siempre buscabas mi sonrisa y mi felicidad, siempre buscabas hacerme reír, siempre cuidando de mí hasta en momentos que yo no me daba ni cuenta, como me decías, siempre amándome hasta el final.
Tú eras mi complemento, mi hombre perfecto, mi poeta favorito, mi escritor soñado, mi pintor hermoso, mi músico ideal, mi vida entera, mi osito bello, mi amado esposo. Y ya no te tengo. Ya no te tengo a mi lado, pero sabes? siempre vivirás mientras yo viva, porque tú desde que te conocí, vives en mi corazón y ahí siempre te encontrare y recordare como la última vez que nos vimos en skype ese Lunes 1 de Abril de 2019: sonriéndome y diciéndome: Te amo

Gracias por haber existido en esta vida, gracias por haber aparecido en el mismo espacio y tiempo, gracias por haber escrito ese día en ese chat de grupo, gracias por responder amablemente a mi saludo, gracias por esa invitación a bailar, gracias por desvelarte junto a mí esa noche, gracias por no soltar mi mano desde esa noche y pedirme que fuera tu novia, gracias por ser siempre sincero, honesto conmigo, gracias por enseñarme a confiar, gracias por enseñarme a ser más feliz, gracias por pedirme que me casara contigo, gracias por ese mes a tu lado, el más feliz de mi vida. Gracias por tu apoyo incondicional, gracias por tu comprensión infinita y tu infinita paciencia, gracias por mostrarme durante 4 años, el hermoso ser humano que eras. Gracias por tanto, pero tanto amor.
Cuando llegue mi día, seré feliz de reunirme contigo para no separarnos nunca más. Te amo, mi dulce Manuel...




jueves, 4 de abril de 2019

Siempre juntos

Él está hecho de luz, de contrastes, de dulzura y amor
fue un regalo de Dios, del universo, del sol
siempre fue exigido de más, mucho más que a los demás
forjó su espíritu a caídas, a su fuerza y entereza
cicatrizando cada herida con altivez y gallardía.

Crecía con cada duda, con cada pregunta que se hacía
Buscaba la verdad de la vida, lo importante, lo esencial
buscaba también a su musa, la mujer que lo acompañaría
con su alma hecha de poemas se hizo poeta un día.
escribía a las musas, al amor, a la rebeldía
escribía a una estrella, a la mar, a la sal,
al viento, a la brisa y a la lejanía.

Conoció el deseo, la pasión, la ilusión, la amistad
la unión, la empatía, la nobleza, pero también el mal
conoció la mentira, la traición, el desamor, la soledad
el dolor, la furia, la impotencia, pero también el amar.

Soportaba al fuego que lo abrazaba, soportaba las espinas
los dragones furiosos que lo embestían cada día
el calor sofocante, las horribles pesadillas
lo embestían sin piedad, lo tiraban, lo desfallecían
terminaba fatigado, pero siempre le sonreía.

Aún así sin falta, cada mañana le escribía
era el pintor de sus sonrisas, ella amorosa le respondía
se preguntaban qué harían juntos
la música que escucharían, las películas, las series
los documentales, los cómicos, las charlas,
los debates, la polémica, las sonrisas,
las palabras amorosas y al final, la odiosa despedida.

Él es su primer amor, el primero que la ama, que la desea, que la mima
el primero en lograr que se sienta reina, esposa, amante, compañera,
cómplice, doncella obediente, minina sensual, valiosa, comprendida.
el primero que la cuida hasta de ella misma
el primero que se ganó su confianza, su fidelidad, su ternura,
su lealtad, su erotismo, su calidez, su corazón, su alma de niña.

Él como buen escritor, como buen poeta, 
como pintor, como todo artista
escribe la historia de amor
en el alma de ella, en su espalda desnuda
en sus entrañas, en su vida misma.
Dibuja sus tulipanes, sus colibríes, su cielo azul, 
las estrellas que más brillan.
Fabrica canciones alegres, le dedica poemas
que hablan de entrega, y ella lo admira.

Llega la noche de ella y él le regala una suave melodía
ella ya en cama la escucha, le encanta y un beso le envía
él la abraza y la besa, vigila su sueño, la cuida
el silencio prevalece hasta los primeros rayos del día
permanecen abrazados, acurrucados, 
escuchando el corazón del otro, su respirar
su perfume, su esencia, su cercanía...



sábado, 9 de junio de 2018

Figuras en la arena


 Ella soñaba con esa isla perdida
en ese gran océano 
que los dividía,
que los separaba.
Imaginaba momentos,
junto a él,
sentados en la arena,
siendo tocados por el agua salada,
tomados de la mano,
susurrando deseos,
brotando el erotismo,
provocando una caricia
dibujada en la piel,
en su lienzo desnudo,
combinando mareas.
Y esas ramas infinitas
deslizándose por sus cimientos,
por sus pilares, sus columnas,
hechos de barro y caracoles.
Incitando y logrando
que escape una suave aria 
desde sus labios, 
desde sus entrañas,
sabiéndose allanada y reclamada.
La marea crece 
aún más, mucho más,
el Sol sigue apagándose 
en el horizonte,
ellos no se detienen
ni en ese momento,
trazan surcos diminutos
sobre ese húmedo suelo,
y respiran ese viento marino
que los alimenta, que los nutre,
entonces se abrazan, se funden,
arden al unísono.
El agua los termina arropando
y en su lienzo 
se dibuja la blanca espuma,
florecen los corales,
las estrellas marinas 
crecen en sus manos,  
sus cuerpos 
se cubren de flores,
de algas, de caracolas,
los baña la luz,
y el calor
logra abrir la semilla
que dará la vida,
y nace un hermoso arrecife,
lleno de colores,
de existencia infinita.
Y cuenta la gente de ese lugar,
que cuando baja la marea
el arrecife se desnuda,
los muestra, los expone
y solo en ese momento
podrás verlos,
podrás ver sus figuras
ahí, sobre la arena,
abrazados, fundidos, 
bañados de mar.

miércoles, 9 de mayo de 2018

Ellas son cuatro



Ellas son cuatro, siempre lo han sido y lo seguirán siendo
unidas por el mismo cordón invisible e indivisible
alimentadas con ternura por la misma diosa y madre
la misma bella matriarca, tan frágil y sensible 
como lo puede ser un delicado colibrí, pero
llena de una fortaleza forjada en hierro candente,
que supo guiarlas, y acompañarlas
sembrando en ellas el amor por la familia
y el desinterés que existe en el dar.

Creciendo lentamente entre valores contradictorios,
teniendo a la mano el bien y el mal, lo bueno y lo malo.
La balanza en todo momento se inclinó para bien
porque estaban llenas del amor materno, 
de esa dulzura y fineza hecha mujer.
Al crecer observando su generosidad, su paciencia y su humildad
decidiendo imitarla, seguirla, rindiendo tributo a su corazón,
tomadas las cuatro de la mano, siempre, 
en todo momento apoyándose, escuchándose, aconsejándose, 
siendo hermanas en el más amplio sentido de la palabra.

Ellas son cuatro:

A la mayor se le puede distinguir por su gran alma,
por su fortaleza, su grandeza, por su bondad y amabilidad.
Por convertirse para las demás en su segunda madre,
en la líder, la que en todo instante allanó el camino,
la que arropaba y defendía, la que cuidaba y protegía.

La segunda es aguerrida, independiente, a veces parece crítica,
pero encierra en ello su gran preocupación por los que ama,
llena de contradicciones, aparentando un fuerte carácter, 
y escondiendo un poco su delicadeza de alma,
tan llena de sinceridad y honestidad.

La tercera es la más rebelde, siempre lo ha sido,
le gusta mostrar lo que piensa en todo momento.
Muy alegre, ama la música, y ama bailar, 
la alegría siempre reflejada en su rostro, 
amistosa, sociable y buena madre.

La menor es la más sensible, la más delicada 
y la más fuerte, la pequeña.
En ella renació la belleza de corazón de su madre.
Una alma buena, de esas que poco existen,
ejemplar, llena de empatía, amabilidad, dándose siempre
a los demás sin esperar nada.

Las cuatro siguiendo sus propios caminos, 
formando sus propias familias.
Cada una de ellas escribiendo en el libro de la vida
en su propio idioma y dialecto, 
en su propio lenguaje y percepción del mundo.
Siendo muy diferentes entre sí, 
pero manteniendo la misma raíz, y el mismo tronco, 
del mismo maravilloso árbol del cual nacieron.
 

domingo, 31 de diciembre de 2017

Carta a mi familia

Amada familia:


                           En este ultimo día del año que termina, les escribo desde lo más profundo de mi corazón a cada uno de ustedes. 
Este año fue un bello y bendecido año para todos nosotros, cumplimos sueños, cumplimos metas anheladas, nos regaló salud, vida, momentos maravillosos, sonrisas sin fin, un hermoso viaje familiar, instantes de mucha reflexión y de intimidad con Dios.

Este año que casi termina trajo también momentos difíciles, preocupaciones, lágrimas, impotencia, frustraciones, enojos, distanciamientos, tristezas, nostalgia y melancolía, pero creo que puesto en balanza, todos esos malos días fueron los menos, tan así que aquí estamos unidos, contentos y agradecidos de llegar a este último día del 2017. Felices y llenos de esperanza de poder escribir todo cuanto deseemos en un libro nuevo y totalmente en limpio de nuestra vida: El año nuevo que comenzara pronto.

Doy gracias a Dios por mantenernos juntos y unidos, porque a pesar de la distancia la cercanía se siente a tal grado que nos respiramos y abrazamos a cada segundo, porque aún sin hablarnos a diario, sabemos que contamos con los otros en todo momento, porque si uno sufre, todos sufrimos y porque si uno es feliz, todos lo seremos.

Yo quiero agradecer a cada uno de ustedes que forman mi hermosa familia por todo su amor, por toda su paciencia y tolerancia para conmigo, por todos los detalles de su cariño, por toda su comprensión y apoyo incondicional, por encontrarme en sus oraciones, en sus pensamientos, por permitirme vivir en sus corazones. Ustedes son parte fundamental de mi existencia, son mi complemento y mi fuerza, mis pilares, mi laguna donde correr a refrescarme, y mi cielo donde siempre encuentro un arco iris.

Deseo para todos en este año que pronto nacerá, mucha felicidad, alegría sin fin, muchísima salud y vida, intensos y bellos momentos, mucha paz en nuestra alma, sueños cumplidos, metas logradas. Mucha unión y amor en las parejas, mucha comprensión y tranquilidad. Muchísimo amor, empatía, tolerancia, paciencia para con nuestros hijos, mucho apoyo y respeto.

Deseando todo lo mejor para cada uno de ustedes, en especial para mi amado hijo, y con la esperanza de que sea un año maravilloso, lleno del amor de Dios, lleno de paz, de tranquilidad, de tolerancia, en nuestra familia y en todo el mundo entero.        

                                   ¡Feliz Año 2018!



Carta a Manuel

Amado Manuel:
                          
                          Un año más que termina, un año más que despedimos juntos, un año lleno de grandes momentos de felicidad y alegría. Lleno de amorosos instantes compartidos, de pláticas infinitas, de melodías escuchadas, de interesantes y divertidas películas que vimos y comentamos, de múltiples bromas, carcajadas, sonrisas, de bailar frente al otro, de comer juntos, de miles de mensajes llenos de amor, de videos dedicados con el corazón, de tantos te quiero, te amo, me encantas, te deseo, te echo de menos. 

Un año lleno de sueños cumplidos, el año de nuestro encuentro piel con piel, de nuestras comidas hechas con todo cariño para el otro, de nuestros paseos tomados de la mano, de nuestros juegos de mesa, de conocer y aprender a querer a tu gatito, de despertar a tu lado, el año en el que pudimos sentir el abrazo del otro, los mimos del otro, los cuidados, las atenciones del otro, el año en que corroboramos y confirmamos el deseo de una vida de unión total, el año de los planes y los nuevos sueños.

Un año también de tristezas, de preocupaciones, de sueños rotos, de necedades, de desesperación. Ocupo poco espacio en escribirte de esto porque fue lo menos, porque nunca disminuyó el amor, porque tu paciencia y equilibrio, más fuerte que los míos, lo reconozco, lograban volvernos casi enseguida a la tranquilidad. Nunca se me olvida lo mucho que me amas, nunca, ni siquiera en los momentos más difíciles. Nunca he dejado de amarte, nunca, ni siquiera cuando percibo a lo lejos la tormenta.

Doy gracias a Dios por regalarnos un año más de vida en pareja, le agradezco por la bendición de conocerte y de seguir conociéndote día a día, por todo lo vivido a tu lado y por todo lo que nos falta por descubrir juntos. Sabes, cielo, Dios me ha hecho dos grandes regalos en la vida, donde su amor se ha manifestado de una manera maravillosa: Cuando nació mi hijo y cuando te conocí. Los dos llegaron para iluminar mi existencia de suma alegría, para transformarla y hacerla florecer...

Gracias te doy a ti por toda la felicidad sentida, por sorprenderme siempre, por hacerme sonreír cada vez que te lo propones, por mi jardín lleno de tulipanes y colibríes, por mis días llenos de Soles resplandecientes y por mis noches llenos de lluvia de estrellas y Lunas llenas.

Gracias por tu inmensa paciencia, tu ternura sin fin, tu dulzura. Por estar siempre al pendiente de mí, por existir en mi vida. 
Gracias por todo lo que has escrito en mi piel, por tus poemas, por tus letras y por tu poesía.

                                                                 Me despido momentáneamente deseando que este año que comenzará ya en unas cuantas horas venga lleno de armonía, de tranquilidad y esperanza para todos. Deseando que nos tenga preparadas grandes y hermosas sorpresas, deseando que la paz y el amor se encuentren presentes en todo momento en nuestros corazones y los de nuestra familia, y deseando que sea un año de mucha salud y vida, te abrazo con todo mi corazón.   


                                     Por siempre tuya y amándote cada día más

                                                                  Fabiola