Un año más que termina, un año más que despedimos juntos, un año lleno de grandes momentos de felicidad y alegría. Lleno de amorosos instantes compartidos, de pláticas infinitas, de melodías escuchadas, de interesantes y divertidas películas que vimos y comentamos, de múltiples bromas, carcajadas, sonrisas, de bailar frente al otro, de comer juntos, de miles de mensajes llenos de amor, de videos dedicados con el corazón, de tantos te quiero, te amo, me encantas, te deseo, te echo de menos.
Un año lleno de sueños cumplidos, el año de nuestro encuentro piel con piel, de nuestras comidas hechas con todo cariño para el otro, de nuestros paseos tomados de la mano, de nuestros juegos de mesa, de conocer y aprender a querer a tu gatito, de despertar a tu lado, el año en el que pudimos sentir el abrazo del otro, los mimos del otro, los cuidados, las atenciones del otro, el año en que corroboramos y confirmamos el deseo de una vida de unión total, el año de los planes y los nuevos sueños.
Un año también de tristezas, de preocupaciones, de sueños rotos, de necedades, de desesperación. Ocupo poco espacio en escribirte de esto porque fue lo menos, porque nunca disminuyó el amor, porque tu paciencia y equilibrio, más fuerte que los míos, lo reconozco, lograban volvernos casi enseguida a la tranquilidad. Nunca se me olvida lo mucho que me amas, nunca, ni siquiera en los momentos más difíciles. Nunca he dejado de amarte, nunca, ni siquiera cuando percibo a lo lejos la tormenta.
Doy gracias a Dios por regalarnos un año más de vida en pareja, le agradezco por la bendición de conocerte y de seguir conociéndote día a día, por todo lo vivido a tu lado y por todo lo que nos falta por descubrir juntos. Sabes, cielo, Dios me ha hecho dos grandes regalos en la vida, donde su amor se ha manifestado de una manera maravillosa: Cuando nació mi hijo y cuando te conocí. Los dos llegaron para iluminar mi existencia de suma alegría, para transformarla y hacerla florecer...
Gracias te doy a ti por toda la felicidad sentida, por sorprenderme siempre, por hacerme sonreír cada vez que te lo propones, por mi jardín lleno de tulipanes y colibríes, por mis días llenos de Soles resplandecientes y por mis noches llenos de lluvia de estrellas y Lunas llenas.
Gracias por tu inmensa paciencia, tu ternura sin fin, tu dulzura. Por estar siempre al pendiente de mí, por existir en mi vida.
Gracias por todo lo que has escrito en mi piel, por tus poemas, por tus letras y por tu poesía.
Me despido momentáneamente deseando que este año que comenzará ya en unas cuantas horas venga lleno de armonía, de tranquilidad y esperanza para todos. Deseando que nos tenga preparadas grandes y hermosas sorpresas, deseando que la paz y el amor se encuentren presentes en todo momento en nuestros corazones y los de nuestra familia, y deseando que sea un año de mucha salud y vida, te abrazo con todo mi corazón.
Por siempre tuya y amándote cada día más
Fabiola
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