sábado, 10 de octubre de 2015

Habitantes de sueños

Una noche especial

Era noche de lluvia de estrellas, una noche de esas especiales donde suceden cosas maravillosas e increíbles, ella iba con un pantalón deportivo, una blusa sin manga, pero con una chamarra porque aunque era otoño, cuando se está cerca del mar, siempre se siente cierto frío, él iba con unos jeans, una camiseta y una sudadera negra, la tomaba de la mano, le sonreía, la miraba con ternura y dulzura, y se acercaba de repente a darle un suave beso, ella le sonreía, esa sonrisa entre tímida y coqueta, llena de felicidad, esa sonrisa que se dibuja cuando se siente plenitud, y ella así se sentía.

Se recostaron en la arena, y miraban las estrellas caer, casi creían tocarlas, eran tantas y tan bellas, que era imposible poder verlas caer a todas, se quedaron maravillados por el espectáculo, tanto que olvidaban todo lo demás, sólo existían ellos, el sonido del mar, el cielo y las estrellas, había momentos que ella pensaba en todo lo que había sucedido para que llegara ese momento junto a él, primero el conocerlo en un mundo desconocido, donde todos son perfectos en apariencia, donde todos son bellos en el exterior, pero que poco a poco, al ir acumulando experiencia en ese mundo, se van dando cuenta que hay mucho más que ver, mucho más por descubrir, que hay q quitar las capas de perfección y descubrir que no existe como tal, sino que todo es más real de lo que parece y muestra, así paso entre ellos, se descubrieron tal cual eran, con muchos defectos, muchos errores del pasado, muchas cicatrices, muchas caídas, pero con algo en común, a pesar de todo, los dos seguían abiertos a seguir sintiendo y soñando con el amor verdadero, no habían cerrado sus puertas a los sentimientos, dejaban y permitían entrar a las personas, y ese día, se permitieron pasar y traspasar la entrada, y una noche, se permitieron entrar hasta lo más profundo del alma del otro, se permitieron tocarla, acariciarla, besarla, abrazarla, y desde esa noche, se tomaron de la mano y empezaron a escribir juntos una historia de vida, una historia llena de amor, con sus desacuerdos fuertes, pero teniendo siempre presente, que dejar de escribirla, no era una opción.

juntos

Caminando a una realidad


Fue muy pronto que tomaron la decisión de pasar la linea de ese mundo, ella tenía cierto miedo de lo que él le pedía, jamás lo había hecho antes, pero el miedo no fue más fuerte y ella le mostró orgullosa sus trazos, sus pinceladas, sus cuadros, sus matices, y él hizo lo mismo, no sin antes, darle la seguridad que ella necesitaba, él era maravillosamente amoroso, sabía decirle lo que ella deseaba y necesitaba escuchar, sabía mostrarle el camino que debía seguir, sabía guiarla hasta donde ni ella misma sabía podía llegar, era un camino inexplorado antes, un camino lleno de obstáculos puestos y colocados por ella misma, pero que al seguirlo a él, los iba venciendo poco a poco, hasta que no quedó ni uno solo, y llegó el instante en que lo disfrutaron al máximo, ya sin barreras entre ellos, ya sin habitaciones bajo llave, totalmente desnudos de alma y cuerpo, transparentes y entregados.

Un día, empezaron a soñar con algo más, con la cercanía total, con la unión de piel, de sexo, de alma y de amor, empezaron a construir castillos en las nubes, bueno, eso lo pensaban los demás, pero para ellos, eran sus realidades, sus sueños alcanzables, palpables, y pronto descubrirían que así era. Encontraron a diario, un motivo para ser felices, se disfrutaban, se gozaban, se hacían bromas, se reían a carcajadas, él conoció la risa que pocos conocen de ella, esa risa incontrolable y que hace un sonido poco usual, y que no solía mostrar porque le parecía poco linda, pero que frente a él era inevitable, ella se entregaba por completo, se mostraba toda ante él, y él hacía lo mismo, ella conocía sus manías de ir diciendo y describiendo las cosas cuando las va haciendo, conocía sus sonidos al respirar, sus costumbres, hasta saber que hay un momento en que debe salir de pase con el gato, al menos una hora, todo empezó a conocer de él, y todo lo que iba conociendo, iba aprendiendo a amarlo, así como ya lo amaba a él.

Soñando cada vez más

Así fue durante un buen tiempo, en la distancia, separados por kilómetros, por un océano completo, pero unidos por el amor que sentían por el otro, por el deseo y la admiración. Y llegó el día en que verían reflejada su imagen en la mirada del otro, contaron los días, las noches que los separaba de ese momento que tanto habían anhelado, y un día de invierno, ella fue a su encuentro, no había podido dormir bien en varias noches por la ansiedad misma de encontrarse con él frente a frente, no pudo dormir en el viaje, intentaba leer, escribir y nada la tranquilizaba, su ansiedad era tal que deseaba ponerse a caminar entre los pasillos del avión. El por su parte, sentía un nerviosismo inimaginable, miraba los muebles de su casa, observaba que todo estuviera en su lugar, revisaba la nevera para ver si había en ella lo que sabía le gustaba tomar a ella cuando sentía sed, lo que le gustaba comer, la fruta preferida, luego iba a la sala de estar y veía si estaban las películas que deseaba ver con ella, ahí abrazados, y ponía una y otra vez la canción que sabía tenía que poner en cuanto ella estuviera en casa de él, la canción que un día le dijo pondría para recibirla, para cuando ella estuviera con él.

Y llegó la hora de ir por ella al aeropuerto, iba tan apresurado que se le olvidó la rosa roja que había comprado para ella, la había dejado sobre la mesa, y gruño molesto, deseaba recibirla con un gran beso, un abrazo y esa rosa que sabía le causaría una sonrisa de dulzura en su rostro, pero puso música en su coche y se fue relajando y tranqulizando, y fue directo a la sala de espera, y pasaron minutos q parecieron eternos, hasta que anunciaron que el avión había aterrizado, y su corazón palpitó más fuerte, tanto como el de ella al ir caminando por el pasillo, y él miraba entre las personas que iban saliendo de ese túnel y por fin la vio y sonrió feliz y ella, ella sonrió emocionada al verlo, ahí, esperándola, sonriéndole y abriendo sus brazos para recibirla como habían soñado tantas veces.

Un hermoso sueño hecho realidad


Fueron a casa, le mostró a ella cada rincón, cada detalle, le mostró todo, le entregó todo, su amor, su deseo, su pasión, su dulzura, su protección, ella también le entregó todo a él, su amor, su respeto, su sumisión, su admiración, su ternura, su pasión, su deseo.
Se unieron por completo, con una entrega total y un amor verdadero, como tantas veces lo habían soñado hacer, como no pocas veces lo sintieron algo difícil de volver realidad, pero que esa noche, en esa playa, recostados en la arena, abrazados, mirando las estrellas caer, sus sueños de una vida juntos, era ya una hermosa realidad.


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