Los sueños nacen en pequeños pensamientos idealizados, siembran en el corazón la semilla de una meta por cumplir, de un deseo de llevar a la realidad lo que la mente pincela en trazos imaginarios, en diminutos bosquejos, con apenas unas cuantas notas musicales y apenas unos cuantos matices.
En el momento que una obra nace en la mente, a través de pensamientos, de la imaginación; vislumbrando mágicos momentos, como: el enigmático canto del océano, la belleza misteriosa de un árbol, la hermosura del vuelo de un ave, la ternura en la sonrisa de un niño; y se plasma en un lienzo, en una hoja desnuda, en un pentagrama, en una fotografía; empiezan a fabricarse los sueños, comienza su vida, se hace realidad y se vuelve eterna.
Algunas veces pensamos que unos sueños son imposibles o muy poco probable que se lleven a la realidad, viven en el interior más secreto de nuestro ser, alimentándose de la fantasía, de la ilusión, de la esperanza, de la fe, creyendo que vivirá por siempre en las sombras, pero un día, sin esperar nada, hay un milagro, se confabulan múltiples factores y se hace posible su realización.
Un día te sientes diferente, tu cuerpo empieza a cambiar, sensaciones nuevas en tu interior, movimientos milagrosos que pintan la lluvia en tu mirada, y te das cuenta que tendrás un hijo. El sueño deja de serlo para después de unos meses, hacerse realidad, una bella realidad que te hará sentir hermosamente plena, un precioso sueño cumplido, el más maravilloso de todos.
Un día haciendo todo lo contrario a tu rutina, conoces a alguien, percibes la belleza de su alma, tienes la sensación de caminar hacia su voz, hacia su presencia, es incontenible, es irracional, y no sabes en ese momento el por qué de la necesidad de acercarte y conocer más de esa figura desdibujada y brumosa, buscando delinear su contorno y llenarte la mirada de su forma de ser, de pensar y de sentir, logrando al final del día, volverse inseparables, embonando cada pieza perfectamente, y descubriendo que otro hermoso sueño se ha cumplido, uno que creías moriría irremediablemente, pero que renacerá con más fuerza al recibir de parte de ese ser, una ráfaga del cálido aliento del amor y al palpar con tu mano, la dulzura que existe en su corazón.
Así, pequeños o grandes sueños se van cumpliendo y haciendo realidad, llenando de luz los momentos de nuestra vida.
Cuando un libro nace, cuando un poema nace, cuando una melodía nace, cuando significativos logros llegan, cuando sientes la armonía a pesar de todo y de todos; de las circunstancias, del lugar que te tocó vivir, y sonríes feliz, cuando encuentras al amor de tu vida, cuando ayudas a los demás y una gran alegría interior nace, cuando te acercas a Dios y la paz en tu corazón crece, cuando formas parte de un grupo que ayuda a que alguien viva mejor, que alguien obtenga justicia, que un lugar deje de dañarse, que en un lugar termine la guerra, que en alguna parte del mundo los niños puedan recibir el bien que otros les han negado; se dice que tus sueños se han cumplido, que tus sueños dejaron de serlo para convertirse en una realidad que te produce más felicidad que la más utópica imaginaria fantasía. Y no importará cuánto tiempo tarde en cumplirse un sueño, la espera habrá valido la pena desde el primer instante en que comiences a acariciar su realidad.
Cómo no amarte con lo bella que eres?
ResponderEliminarAwwww, mi dulce amor. Te amo
ResponderEliminar