Inicia el momento
nacen las nubes
hechas de fuego
de lava ardiente
y estelas de incienso.
De pronto sucede
se dibuja su rostro
le sonríe, le llama
degusta un poco
sabe a sus labios
a su savia
a sus besos.
Le habla entre líneas
él desespera, no entiende
se desdibuja
se pierde
intenta tocarla
no puede
nace el silencio
dura eternidad
y comienza de nuevo.
Renace el ciclo
espera impaciente
atento, inmutable
cobra vida el pincel
se completa el trazo
escucha una palabra
es susurrada,
a su oído, suavemente,
descubre el misterio.
Ella sonríe con ternura
complacida, plena
deja en él todo
lo toca, lo cubre
deja su aroma
su esencia, su mirra
se queda quieta
se entrega
perfuma el suspiro
lo llena de aliento.
Él desea más
desea retenerla
la absorbe, la consume
la atrapa
la hace suya
la agota, la desvanece.
Antes que ella huya
la abraza eternamente
pincelan una sola estela
se fusionan
se unen, se funden
se diluyen en el aire
se hacen humo
se hacen niebla
cierran sus ojos.
Desaparecen.

Muy lindo el poema, mi amor.
ResponderEliminarMe alegra que te guste, cielo...
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