domingo, 25 de junio de 2017

Carta de Amor

Amado Manuel:
      
                         Te escribo estas líneas viendo a través de mi ventana, recordándote, pensando en ti. A lo lejos observo los árboles y como el viento juega con sus ramas y las mece con su melodía infinita, más allá logro ver múltiples nubes que hacen su viaje diario al extremo del cielo, veo como no tienen fin en el lienzo celeste, más lejos aún, está el océano, ese gran inspirador de múltiples canciones, poemas y libros, testigo de un sin fin de declaraciones de amor, de manifestaciones de cariño y felicidad, y me trae a la memoria el día que pase justo arriba de él, sobre las nubes y percibí su grandeza, sintiendo como esa inmensidad de agua era la distancia que nos separaba. 
No puedo evitar imaginar en qué estaríamos haciendo en este preciso momento, si hubiera permanecido allá, quizá preparándote la cena, quizá viendo una película, quizá viéndote hacerme un delicioso sándwich de jamón y queso, quizá recostada en tu hombro, quizá abrazados, quizá tomados de la mano y viendo como Salva se ponía celoso y buscaba la manera de llamar nuestra atención para que lo acariciáramos, no sé, pero lo que sí sé, es que te extraño cada día más.
Este día fue particularmente difícil, no pudimos estar juntos, y sabes que cuando no podemos estarlo, nos pesa más la separación. Han pasado apenas tres meses desde el último beso antes de mi partida, pero parece que hubiera pasado muchos meses más, intento distraer el pensamiento, escuchando música, leyendo un poco, caminar con mi mamá, con mi hijo, pero aunque ayuda mucho, inevitablemente llega el instante en que cualquier detalle hace girar mi memoria hacía ti, pienso en qué harás, en cómo estarás, si duermes o juegas con Salva, o acaso ves una de tus películas o series  favoritas.
Para mí fue maravilloso encontrarte después de tantos años, justo cuando ya había perdido la esperanza, eso fue un bello regalo de Dios, sé que debo ser pacientes y que así como llegó el día en que nos conocimos, así, en un futuro cercano, podremos realizar el más hermoso sueño: vivir juntos para no separarnos jamás. Eso es lo que me hace sonreír cada día, a pesar de la distancia, la ilusión de que pronto, muy pronto, vaya de nuevo a tu encuentro, con sólo el boleto de ida y sin ninguna fecha de regreso.

Vives en mi corazón, respiro tu amor, tu alegría y tus sonrisas son mi aliciente y esperanza. Por siempre tuya:
                                                                                                         Fabiola

1 comentario:

  1. Mmmm preciosa carta!. Yo también te extraño mucho, mi amor. Cada día más impaciente por tenerte a mi lado. Tuyo, Manuel.

    ResponderEliminar