Noches mágicas
Hay noches llenas de mágica
poesía, de hermosas melodías, de bella lluvia cayendo y golpeando las paredes,
amo la lluvia, cuando empieza a caer, inevitablemente me acerco a la ventana y
acerco mi rostro para sentir como lo acaricia, como lo
humedece, como lo refresca y dibuja, entonces cierro mis ojos y por minutos
disfruto esa sensación que me hace feliz, que me llena de melancolía, trayendo
a mis pensamientos, recuerdos inolvidables de mi niñez, de momentos intensamente
inolvidables vividos en el pasado, viviendo en el presente y de escenas a tu
lado pinceladas en un recuadro imborrable, tatuadas en mi piel y en mi mente.
pero a veces, me pregunto, como diría el poeta: Que hago mirando la lluvia,
sino llueve.
Desierto o jardín
A veces suceden
cambios en la vida que alimentan el alma del poeta, lo nutren, lo motivan, florecen los jardines de su esencia inspirada y
sin poder evitarlo, las palabras fluyen naturalmente, en un vaivén de letras
agolpándose en el corazón y de forma interminable, sin fin ni final, nacen los
versos, las lineas, la prosa, que se desbordan en tinta, porque cuando el
alma está llena de sentimientos, la única forma de transmitirlos es a base de
palabras que intentan describir lo que se siente, lo que se ama o lo que se
anhela.
A veces suceden
otros cambios en la vida, que por lo contrario convierten en un completo
desierto todo el bello jardín que florecía en el corazón del poeta, secan sus
flores, se van difuminando los colores, se van desdibujando poco a poco hasta
quedar sólo un blanco y negro, hasta quedar nada en el lienzo, y cesan las palabras, cesa la
melodía, la prosa y la rima, y en ese momento muere el poeta junto a su poesía
y en ese momento comienza el desierto de su alma, comienza su vacío emocional,
pierde la sonrisa, la que dibujaba en su rostro de forma especial, su arte; y
esto durara hasta que de nuevo vislumbre en el horizonte las nubes llenas de
agua, el fresco viento, los bellos atardeceres,
las flores en su jardín renazcan, cuando de cuenta nueva empiece a sentir las
gotas de lluvia en su rostro, cuando eso sucede, vuelve a sonreír inmediatamente y
el ciclo comienza de nuevo y la inspiración regresa a su vida, y vuelve a
enamorarse del tintero, del papel, de las letras, lo invade el deseo de
escribir, de plasmarse,
de desnudarse ante el mismo y los demás. Por cuanto tiempo?, eso no lo sabe el
poeta, le es desconocido, pero mientras exista esa inspiración, mientras dentro
de él fluya el amor o el desamor, mientras siga pleno, mientras le sea
imposible dejar de vaciarse, mientras Bragi habite en su corazón, él tendrá vida... ♥

Hermoso texto, cariño. Por cierto, ¿quién es Bragi?
ResponderEliminarEl dios de la poesía, mi amor... ♥
ResponderEliminarSegun la mitología nórdica, era el dios de la poesía. Me alegra el corazón saber que te gusta lo que escribo, mi amor... ♥
ResponderEliminar