Una tarde de Verano
Fue una hermosa tarde de un caluroso día de Verano cuando ella descubrió que sería madre, se llenó de ternura y cariño, también de miedo ante la gran responsabilidad de cuidar a otro ser, intentar guiarlo lo mejor que se puede, el dejar de pensar en ella misma para pensar antes que nada en su hijo, pero sobre todo eso, sintió un amor incondicional para ese pequeño que crecía día a día en su vientre, sin conocerlo, ya lo amaba, y ahora sólo esperaría el momento de tenerlo entre sus brazos, sentirlo, cuidarlo, amarlo.Pasaron nueve meses, donde la familia, las amigas, disfrutaron a su lado el proceso de un lindo embarazo, sin ninguna complicación, muy natural, trabajando y manejando hasta el mismo día del parto, desde siempre ese pequeño fue amable, sensible y amoroso con su madre.
El sueño
Una noche, ella tuvo un sueño, en el, un bebé aparecía, era un varón y le decía: -- me llamo "Pablo", al día siguiente, ella recordó ese sueño sorprendida y sabiendo en su corazón que había sido su hijo el que había estado en su sueño y le había hablado, y así, en la tarde que tenía cita con su Doctora, y en el momento que le practicaban un ultrasonido, y le preguntaron que si deseaba saber el sexo del bebé, ella muy segura le contestó: -- ya lo sé, será "niño", a lo que la doctora con cara de sorpresa le dijo: -- así es, señora, será un niño.El día anhelado
Y llegó el esperado día, un cinco de Marzo, era una tarde normal, soleada, ella tenía cita de control a las 3.30 pm y nunca imaginó que se quedaría internada en el hospital, ya que el momento había llegado, Dios le deseaba dar el más bello regalo de su vida, precisamente esa tarde, en ese momento, y ella aunque nerviosa, deseaba ya conocer a su Pablo, al hijo que amaba con todo su corazón, al motivo de su felicidad y alegría, el motor para continuar luchando, para intentar ser una buena mamá y mejor ser humano. Nació a las 5.05 pm, y cuando lo tuvo por primera vez en sus brazos, supo en realidad, conoció en realidad, el verdadero amor, el más puro, el que sólo puede sentir una madre por un hijo.
Toda la familia estaba contenta, compartian su felicidad, los más pequeños, sus primitos, veían a ese bebé con tanto cariño, sus tías, tíos, abuelitos, todos lo deseaban cargar, abrazar, querer, y en ese momento ella agradeció a Dios por todas las bendiciones derramadas sobre ese pequeño, por tanto amor del que estaría rodeado, por tanto cuidado y protección. Fue creciendo y convirtiéndose en un niño tan sensible que la enternecía en demasía, más cuando él la miraba y le decía: -- te quero má, cuando le sonreía y le hacía "ojitos", cuando empezaba a hacer sus primeras travesuras, sus ocurrencias, cuando imitaba y usando los enormes tenis de su tío, apenas si podía moverse con ellos, riendo e intentando no caerse, también cuando imitaba a la tita, haciendo como que leía un librito de oraciones; tantos instantes mágicos e inolvidables de su hijo acumulaba ella en su corazón, tantos y tan bellos.
Ese pequeño era y sería por siempre lo mejor de su vida, su gran amor, el motivo de su existencia, de sus más tiernas sonrisas, lo más dulce de su corazón, en cuya mirada lograba ver plasmado el amor que Dios siempre le tendría, ese pequeño es y sería por siempre, un regalo especial, el más bello regalo, el más hermoso... ♥

Hermoso texto de una gran madre y una gran mujer. Te amo, cielo.
ResponderEliminarAwwww, cielo, tú que ya desde hace tiempo habitas en mi corazón, sabes que eres parte fundamental de mi felicidad, de mi inspiración y ganas de vivir. Te amo ♥
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