Y termina así, agotada,
extasiada, rendida,
sometida y amada,
disfrutando los momentos,
de sentir por toda su piel,
su tacto, su mirada,
su deseo, su calor y su fuego.
Y así, lentamente,
vuelve a la normalidad,
esa tempestad de lluvia y mar,
convirtiéndose en un manso lago
de aguas tranquilas y serenas,
ella evoca todo lo recién vivido,
sonríe entre sensual y tierna,
lame sus labios y vuelve a sonreír,
levanta la mirada y lo ve a él,
aún ahí, muy cerca de ella,
extasiado también,
amansado su fuego insaciable
y respirando lento, suspirando,
palpando en su intimo ser,
un amor infinito por ese cuerpo
tumbado entre las sabanas,
sintiendo un amor inmenso
por esa mujer que lo acompaña,
que ocupa su corazón y su vida,
y le abraza, le acaricia dulcemente,
la besa de forma tan delicada,
tan sutil, tan sensible,
ella se perciba amada,
deseada, protegida, mimada.
Él ilumina con su calidez
cualquier oscuridad,
derrumba por completo
cualquier miedo,
y calla con sus besos,
cualquier pregunta o duda,
Ella lo observa amorosa,
contempla ese rostro,
ese cuerpo, esa mirada,
ese hombre que ama tanto,
le sonríe unos segundos más,
y cierra los ojos,
para dejar que su corazón,
goce de la bella melodía
que en la cama, escribieron,
para seguir caminando entre nubes,
para seguir sintiendo en su piel,
los destellos finales del clímax,
para continuar estremeciéndose
con las ultimas pinceladas del placer,
el placer que le provoca en su ser,
el seguir teniéndolo dentro,
el seguir unidos, siendo uno solo,
respirando el mismo perfume a sexo,
a humedad, a orgasmos, a gemidos.
Me encantó!
ResponderEliminarGracias, mi amor. Te amo ♥
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